Por Francisco Tijerina.

“Si no sabes a dónde vas, acabarás en otra parte”

Laurence J. Peter

Todo empezó hace un par de años en una mezcla entre tratar de reducir los pagos por el servicio de energía eléctrica y buscar estar más acordes con las nuevas tendencias de emplear energías renovables.

Así adquirimos los primeros paneles solares y el equipo inversor de corriente para que una parte del consumo fuera generado con la fuente alterna. Luego de casi un año decidimos que “ya encarrerados”, valía la pena hacer un esfuerzo y ampliar el número de paneles a fin de acercarnos lo más posible a recibos de la CFE en cantidades mínimas.

Sí se redujeron en un principio, debo aceptarlo, pero este mes al ver el recibo me fui de espaldas al percatarme que el monto del consumo fue mayor que aquel que me impulsó a adquirir los primeros paneles.

Luego de desayunar un suculento jugo de dos litros de bilis, apacigüé mis demonios y llamé a los técnicos de la energía solar para que me ayudaran a indagar lo que estaba sucediendo. Lo primero que me dijeron al llegar fue: “¿Y esa planta de emergencia?” y muy orgulloso les comenté que teníamos casi un año de haberla instalado para no interrumpir nuestra operación en casos de cortes de energía. La respuesta fue tajante: “Por ahí puede venir el problema”.

Y efectivamente. En todo el tiempo que tenemos con la planta sólo ha sido necesario emplearla en una ocasión cuando se cortó el suministro por un accidente vial, pero fue ahí cuando las tecnologías colisionaron y dejaron sin operar los inversores de los paneles solares y de ahí pa’l real, pura CFE.

No me quejo. Lección aprendida. Hacer coexistir todas las variables necesarias para ayudar al medio ambiente con los requerimientos propios de un sitio que debe estar operativo 24 horas, requiere de revisar al detalle muchísimos factores y hoy estoy aprendiendo por la vía difícil de tener que pagar.

Con todo, no pierdo el objetivo y sigo empeñado en buscar opciones, formas, métodos y maneras de convertirnos en seres humanos más comprometidos con el planeta y las futuras generaciones, además de reducir costos.

La meta es buena sin duda, pero el aprendizaje a veces duele. Cosas de la vida.

ftijerin@rtvnews.com

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