Por José Jaime Ruiz.

El presidente Andrés Manuel López Obrador cambió sus líneas discursivas y entró de lleno en la simulación que antes tanto detestaba. Circense, se está convirtiendo en todo lo que combatió.

Hace 11 meses, el 15 de septiembre de 2018 declaró:

–¿Rosario Robles es un chivo expiatorio?

–Sí, como otros, porque los de la mafia del poder y algunos medios de información les gusta mucho ofrecer circo a la gente, y nosotros ya no queremos eso.

–¿Y es un circo esto de Rosario?

–Sí, porque no se fueron al fondo. Nunca cuestionaron a los responsables, a los jefes del saqueo desde tiempo atrás. Llevan 30 años saqueando el país, y los medios de comunicación calladitos. Entonces, agarrando que el gobernador de no sé qué estado, qué barbaridad, que la secretaria no sé qué, que el presidente municipal, y los jefes de jefes gozando de impunidad y sin perder ni siquiera su respetabilidad. Ya basta de eso, basta de esa simulación.

Hace dos semanas reiteraba:

“Yo sigo pensando lo mismo, que los responsables de la tragedia nacional son los de mero arriba, tanto del sector público como del sector privado, nada más que ya no puedo llamarles como les decía antes. ¿Y qué era lo que sucedía? Se simulaba, se exponía a chivos expiatorios.”

Y, sin embargo, esta semana aseguró: “Es un logro el que no haya impunidad”.

“El proceso está abierto, hay términos legales y el juez va a resolver en definitiva y va a decidir si existen implicados. Hay que llamar a declarar a otras personas, pero no es un asunto nuestro”.

Entonces, ¿no es asunto de Santiago Nieto y de la Unidad de Inteligencia Financiera?

“No hay ninguna otra información. No me ha presentado (Nieto) ninguna otra información sobre este asunto para tener claridad. Es una investigación que está a cargo de la Fiscalía General.”

Si no hay “otra información”, el chivo expiatorio funciona. ¿Dónde estaba López Obrador cuando el “gremio” se reunió en Palacio Nacional? ¿Vio junto con el secretario de Hacienda, Arturo Herrera Gutiérrez, a los exsecretarios de Hacienda José Antonio González Anaya y José Antonio Meade? ¿Les extendió una tácita carta de exoneración y, por ende, también al expresidente Peña Nieto? Casi Efraín Huerta: “A mis viejos compañeros de izquierda no los puedo entender, una está en la cárcel, otro en el poder”.

La simulación se impone y desde ahora Enrique Peña Nieto y José Antonio Meade están presidencialmente exonerados. El cartón de Hernández publicado en La Jornada es preciso:

LOS PADIERNA

Dolores Padierna, vicepresidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, aclara que el juez que lleva el caso de Rosario Robles, Felipe de Jesús Delgadillo Padierna, es hijo de su hermana Guadalupe, pero es un funcionario honesto y que no se le puede descalificar por sus apellidos.

No se le descalifica por sus apellidos, sino por violar el debido proceso y la presunción de inocencia. Impecable, lo escribió en Milenio Monterrey el periodista Guillermo Colín:

Rosario Robles Berlanga representa todo lo que repudia López Obrador, sí, a Carlos Salinas de Gortari. Andrés Manuel siempre dijo que Rosario era un chivo expiatorio. Lo está demostrando con creces. Y ahí, en Palacio Nacional, José Antonio Meade se pasea a sus anchas y Peña Nieto, en España y México, sigue despreocupado.

@ruizjosejaime

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