Por Carlos Chavarría.

El presidente todavía vive enredado en falsos dilemas. Cuando agrede a los economistas en lo general y pontifica que la “economía debe estar supeditada a la política”, no hace sino perderse en dilemas que ya fueron resueltos desde hace mucho tiempo.

La economía es por necesidad política en tanto la primera es la administración de lo escaso y la segunda la administración del conflicto social.

Los recursos nunca alcanzaran para satisfacer todas las necesidades y por eso tanto los individuos como los gobiernos deben hacer elecciones para asignar los recursos siempre escasos a los propósitos que produzcan el máximo beneficio.

Todas las decisiones políticas tienen algún efecto económico neto directo y otros indirectos, por ejemplo, durante los primeros meses, el presidente de México; no la política; decidió cancelar algunos proyectos de inversión  y adelantar otros, así como “reordenar” el gasto social para cumplir con los fines “de política” que el presidente se fijó y que no ha revelado, y el efecto neto es que la inversión pública y privada se han retraído, con todos los efectos conexos implícitos , como son  la caída  del empleo, captación fiscal, etc..

AMLO ha tomado como propia aquella frase de Luis Echeverría que hacía alusión a que “la economía se dirige desde Los Pinos”, pero aunque ellos vean según sus datos una economía boyante y toda la felicidad del mundo, la eficiencia de la economía siempre regresa para poner en entredicho las decisiones desde “Los Pinos” cuando estas partieron de supuestos falsos.

La economía es necesariamente política, no cabe duda. Las decisiones económicas pretenden a través de rigurosos análisis de costos y beneficios cumplir con objetivos múltiples, producir el máximo beneficio para la generalidad de los sectores.

Cuando Cristina Fernández de Kirchner en Argentina, así como Chávez en Venezuela, decidieron profundizar sus programas o misiones sociales distributivas lo hicieron partiendo del supuesto de que las materias primas y el petróleo mantendrían precios elevados por siempre y subestimaron en su análisis de riesgos los efectos de que la probabilidad no se moviera a favor de los precios altos.

No cabe duda que los economistas bajo el servicio de los citados líderes políticos deben haberles informado de todas las posibilidades, incluidas las malas, pero los políticos tienden a minimizar aquellas circunstancias económicas que no favorecen su agenda de intereses de corto plazo, sacrificando las posibilidades de largo plazo por el aplauso de hoy.

En México el presidente López Obrador está actuando igual. Si “los datos del presidente” no coinciden con la realidad, pues entonces peor para la realidad porque el seguirá viviendo en la negación y búsqueda de culpables del por qué los ciudadanos lo están viendo al mundo real diferente a la idílica visión de sus discursos.

Mañana encontrará a otro Borolas, Tin Tan, arribista, trepador, o corrupto personaje del pasado usándolo para descargar su escarnio y tratar de distraer a la opinión pública de la realidad que siempre apabulla y esa no se supedita a “Palacio Nacional”

Ese ha sido el absurdo ciclo que mantiene en el subdesarrollo y en la pobreza a muchos países incluido México por el enorme desprecio que la mayoría de los políticos tienen por todo aquello que conspira contra sus fines cortoplacistas y los ulteriores que solo se descubren cuando ya las crisis ocurrieron.

“Cuando alguna empresa gasta más de lo que ingresa se va a la quiebra, cuando un gobierno gasta más de lo que recibe, le pasa la cuenta a los ciudadanos”.

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