Por Obed Campos.

Reza, en el republicano sentido de la palabra, el Artículo VI, de nuestra Carta Magna: “La manifestación de las ideas no será objeto de ninguna inquisición judicial o administrativa, sino en el caso de que ataque a la moral, la vida privada o los derechos de terceros, provoque algún delito, o perturbe el orden público; el derecho de réplica será ejercido en los términos dispuestos por la ley”.

No se necesita ser un abogado o un jurista para entender que en México la libertad de expresión, por fortuna, existe y debe de ser cuidada por todos, ciudadanos y autoridades.

Por eso se ve retrógrada la actitud de varias asociaciones supuestamente religiosas (¿dónde quedó la piedad?) que exigen cancelar la presentación “Dios está muerto”, del comediante Carlos Ballarta, programada en el Auditorio Pabellón M para el próximo viernes 25 de octubre a las 21:00 horas.

Da pena ver que Juan Manuel Alvarado, quien se ostenta con “asesor” en comunicación e imagen política, haga como que la Virgen le habla y encabece las protestas de la organización Familias Fuertes Unidas por México.

Supuestamente Alvarado será la punta de lanza al manifestarse en las oficinas del Palacio Municipal de Monterrey y en el Congreso para exigir que el alcalde Adrián de la Garza y los diputados detengan el show.

La queja es porque este espectáculo supuestamente es un atentado en contra de la familia, en contra de los valores, y en contra de los principios.

Más aún, es una “agresión directa a la fe”.

Juan Manuel, querido, si no estás de acuerdo con el evento, pues no vayas y ya.

No atentes contra el derecho a la libertad de expresión, que tú, como miembro de los medios que lo fuiste, ostentaste.

Deja al mundo que ruede.

Finalmente, lo único que hacen este tipo de protestas es darle más publicidad gratuita a este tipo de eventos.

obed@sdpnoticias.com

@obedc

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