Por José Jaime Ruiz.

En su primera elección presidencial, Donald Trump tuvo como uno de sus ejes electorales la creación del muro en la frontera de Estados Unidos con México y el tema de los inmigrantes latinoamericanos al país del norte. Ahora, para su reelección, el presidente norteamericano usará el tema del combate en contra de los cárteles de la droga como un asunto urgente, inaplazable. La masacre de los Lebarón en el límite de Sonora y Chihuahua le da las herramientas electorales que requería. La masacre no sólo en México, también en los Estados Unidos, ya se politizó.

Donald Trump exhibe la ineptitud de Andrés Manuel y su gabinete de Seguridad: “…si México necesita o solicita ayuda en la limpieza de estos monstruos, Estados Unidos está listo, dispuesto y capaz de involucrarse y hacer el trabajo de manera rápida y efectiva. El gran nuevo Presidente de México ha trabajado sobre este gran problema, pero los cárteles se han vuelto tan grandes y poderosos que a veces se necesita un ejército para derrotar a un ejército”.

La teoría de una conspiración, de hechos concatenados desde Aguililla, pasando por Culiacán hasta Bavispe, es insostenible. Crear la percepción de que existe un complot en contra de la 4T con acontecimientos de violencia es no reconocer la realidad. A López Obrador le obsesiona la percepción (los perros-periodistas sueltos) no la realidad. Y la realidad lo ha rebasado. No se puede acusar con sus abuelitas a los perpetradores de la masacre de los LeBarón.

La estrategia de guerra de Felipe Calderón en contra de los cárteles y el crimen organizado falló: es cierto, el país se convirtió en un cementerio. La estrategia de AMLO de pacificación, falló: el crimen organizado domina muchas regiones del país, el Estado mexicano accede a chantajes, como la liberación de Ovidio Guzmán López, y la política de abrazos, no de balazos, es criticada duramente por políticos y prensa estadounidenses. Andrés Manuel no puede, recula, y esa política de “pacificación” nomás no funciona. Trump ofreció su propia “pacificación”, López Obrador contestó aludiendo a la soberanía de nuestro país, pero ¿de cuál soberanía habla AMLO cuando habla de soberanía, la de los narcos?

Culiacán demostró que el Estado mexicano está sometido a las decisiones de los cárteles; Bavispe demostró que la violencia criminal está del lado de los “monstruos”: la política en Seguridad de Andrés Manuel ha fracasado. O, como escribió el actor Gael García: “Dan ganas de clausurar el país a cada rato. Qué tristeza. Cada feminicidio, cada asesinato, cada injusticia en contra de niños y viejos. Terrible lo que sucedió ayer. Lo que sucede diario, carajo. Qué tristeza.

“Si no cambia el gobierno y @lopezobrador_ de narrativa para asumir sus responsabilidades ¿Para qué chingados votamos por ustedes? Más vale que asuman por completo su responsabilidad y hagan lo imposible para que esto no suceda más. Que se vuelva su mantra y su objetivo”.

¿Para qué chingados votamos por ustedes? Y eso lo debe de responder Andrés Manuel y Alfonso Durazo. En su carta dirigida a Julián Lebarón, el poeta Javier Sicilia le pregunta y pregunta a los mexicanos: “¿O a qué nivel de espanto y de horror tenemos que descender para que este país, este pueblo vuelva a reaccionar?”.

¿A qué nivel de espanto y horror, Andrés Manuel? O, ¿para qué chingados votamos por ustedes?

@ruizjosejaime