Por José Jaime Ruiz

@ruizjosejaime

Alfonso Romo Garza, actual jefe de la Oficina Ejecutiva de la Presidencia de la República, mantiene un desprecio histórico contra la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, los llamados mormones. Al comentar la masacre de Bavispe, el también empresario sonó despectivo: “Estos eventos por supuesto que afectan, no estamos exentos, tenemos problemas, impactan mucho emocionalmente; sin embargo, nuestra obligación es ubicarlos donde deben de estar y no magnificarlos”.

Poncho Romo, el católico, pide no magnificar la muerte de bebés de familia mormona.

El desprecio de Romo por los mormones no es reciente. Hace casi veinte años se opuso, en una cruzada intolerante, a la construcción de una iglesia mormona en San Pedro Garza García y, “lo peor”, al ladito del Colegio Labastida. Este colegio es una de las escuelas insignia de Nuevo León y sigue las enseñanzas del Padre José Antonio Plancarte y Labastida y su humanismo cristiano. El colegio se encuentra íntimamente relacionado con la Congregación Hijas de María Inmaculada de Guadalupe. ¡Horror! ¡Un templo mormón en San Pedro y al lado del Labastida! Peor, imposible.

Poncho Romo, operador orgánico de los Legionarios de Cristo y del Opus Dei, lanzó su Santa Cruzada en contra del templo de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Poncho Romo tuvo como su brazo ejecutor, en ese entonces, a un siniestro Bruno Ferrari, quien llegaría a ser secretario de Economía en el sexenio de Felipe Calderón.

Romo, Ferrari y algunos vecinos litigaron argumentando que habría un negativo impacto vial en la zona, algo absolutamente ridículo en una de las arterias más transitadas de Garza García, la avenida Vasconcelos, y que también tiene a unos próximos metros la iglesia católica de Fátima.

El argumento de fondo nunca fue vial, fue religioso porque el municipio modelo del país, San Pedro, no podría albergar a un lado de un colegio católico y, a unos metros de una iglesia católica, un templo mormón. Un templo, a diferencia de las capillas mormonas, tiene mayor relevancia porque ahí se realizan ordenanzas sagradas. A pesar de haber ganado la contienda legal, los mormones decidieron ubicarse en otro terreno, al sur de Monterrey, en la zona del Huajuco, precisamente donde se lleva a cabo ahora una competencia ecuestre patrocinada por Romo Garza en su club hípico… vecino de los mormones.

La historia del combate entre Romo y Bruno Ferrari en contra de los mormones fue siniestra e implicó también a una empresa de semillas de Romo, Seminis, que fue afectada por la influencia de los mormones, sobre todo en los Estados Unidos. Los mormones, activistas ambientales y Greenpeace acabaron con la siembra genética de Romo, quien tuvo que vender a su competidor estadounidense Monsanto su empresa.

Una antigua revista Proceso (julio, 2010) describe cabalmente al compañero en intolerancia de Romo, el católico Bruno Ferrari cuando ocupó la cartera de Economía con Calderón:

1.- “El caso es que (Felipe Calderón) eligió a alguien que se había formado académicamente para ser cura: compañero suyo de salón en la Escuela Libre de Derecho, abogado como él… y muy ligado a los legionarios de Cristo.”

2.- “En efecto, Bruno Ferrari tiene un historial de vida que lo acerca más al Espíritu Santo que al mundanal ruido y ajetreo de la responsabilidad, grave, de levantar la economía nacional.”

3.- “Ferrari, según los datos curriculares que él mismo envió a la Secretaría de la Función Pública para el Registro de Servidores Públicos, da cuenta de que es abogado por la Escuela Libre de Derecho y licenciado en derecho canónico por el Centro Académico Romano de la Santa Cruz, de Roma. También tiene el grado de maestro en ciencias del matrimonio y la familia, que cursó en la Pontificia Universidad Lateranense, de Roma.”

4.- “Y por si quedara duda de su vocación religiosa, también tomó un doctorado en derecho –del cual no obtuvo título, sino sólo constancia– en el centro romano donde cursó la licenciatura en derecho canónico.”

5.- “La religión y el interés por los negocios lo acercaron al magnate regiomontano Alfonso Romo –egresado de colegios jesuitas, legionario de Cristo y miembro del Opus Dei–, quien lo llevó en 1990 a su emporio Pulsar Internacional –tabaco, empaques, materiales de construcción, silvicultura, seguros, arrendamientos, textiles, entre otros–, donde durante 15 años ocupó varios cargos. Fue director general de Proyectos Educativos, de Valores, Asignación de Donativos y Recursos Humanos. Con ese puesto fue el encargado de entregar recursos de Pulsar a Marcial Maciel, fundador de la hoy multiacusada organización de la Legión de Cristo, de quien Alfonso Romo ha sido unos de los más grandes benefactores.”

Poncho Romo, teniendo como operador empresarial y religioso a Bruno Ferrari, logró echar a los mormones de San Pedro Garza García. No el flamante jefe de la Oficina de la Presidencia, el infamante Romo minimiza, ningunea, la tragedia de los mormones en Sonora-Chihuahua y sugiere que la masacre de bebés no debe ser “magnificada”.

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