Guerrero sufre una verdadera “crisis amapolera”, debido a que el bajo precio de la goma de opio ya no vuelve viable el cultivo de la planta de amapola.

Es el caso de Israel, examapolero, quien señaló en entrevista con “En Punto” que se trata de la peor crisis de la historia de este cultivo. Tras abandonar la siembra de la flor, entraron a otro tipo de trabajos, con peor paga: “Hace un año, ya vimos que ya no era negocio. Estamos viviendo en la pobreza”.

En municipios como Leonardo Bravo y Tlacotepec, en la sierra guerrerense, se corroboró que ya no es redituable este cultivo. Por ejemplo, si hace unos seis años el kilo de goma de opio costaba 24 mil pesos, en el último año, su precio se desplomó a mil pesos.

Los ex amapoleros intentan subsistir sembrando maíz, frijol o aguacate, aunque estas siembras apenas rinden para el autoconsumo. También se dedican a coser balones de fútbol, lo cual les reditúa apenas 11 pesos por pieza. Los campesinos señalan que el frijol y el maíz no se dan muy bien en los terrenos de la región, ya que son muy estériles.

Otra consecuencia de este desplome en los precios de la goma de opio es la migración de la población rumbo a Estados Unidos u otras zonas del país. De 500 habitantes en la población de El Naranjo, se fueron 200 personas, incluyendo familias completas.

“Este fenómeno que pasó de la amapola, en su momento fue dinero, después fue desgracia y ahora es carencia. Nunca nadie previno que esto se iba a acabar. Ahora están los lloridos”, dijo Ismael Castulo, presidente municipal de Leonardo Bravo

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