Por José Jaime Ruiz.

¿Cuánto duró el efecto mediático Evo Morales? Una semana. Evo ya es tema de Bolivia y cada vez menos de México. La 4T no supo administrar mediáticamente la presencia del depuesto presidente boliviano. Abalanzarse no dio buen balance. Se atajaron por unos días los temas nacionales, sobre todo los de seguridad, pero el efecto Evo se diluye. Se cambió la narrativa en contra del presidente Andrés Manuel López Obrador, pero la conversación, sobre los temas urgentes económicos, Pemex, CNDH y seguridad, regresó.

Demos una vista a las portadas de hoy de la prensa fifí y casi fifí o no fifí…

Reforma destaca la problemática de la Comisión Nacional de Derechos Humanos: “Truenan contra Piedra”.

El Universal retoma la agenda nacional con datos demoscópicos: “Violencia quita a AMLO diez puntos de aprobación: encuesta”. También mantiene el tema Evo destacado en una entrevista exclusiva.

Excelsior enfatiza el presupuesto 2020: “Dan cuerda al reloj legislativo”.

Milenio, como El Universal, acude al tema de la seguridad: “Landeau: hay narcogobierno en distintas partes de México”.

El Financiero: “Es ‘inminente’ un acuerdo en el T-MEC: Pelosi”.

La Jornada: “La aprobación del presupuesto de egresos, planchada”.

López Obrador evaluó bien el costo de la polarización con el asilo de Evo Morales quien, más que asilado, parece un invitado de lujo. El problema para la credibilidad de la 4T no pasa, en sentido mayor, por la residencia de Evo, pasa por los problemas domésticos que tienen que ver, repito, con la economía y la seguridad.

Evo sirvió para cambiar temporalmente la narrativa en contra de Andrés Manuel y, sin embargo, la conversación en la realidad y los medios es otra. La 4T volverá a presurizarse.

@ruizjosejaime

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