Por José Jaime Ruiz.

La cantina “Indio Azteca”, de Monterrey, se presume como la cantina tradicional de la ciudad. Lo es y no lo es. Lo es si apelamos a su sentido conservador y fifí. Conservador porque es de los pocos bares misóginos: no han entrado ni entran mujeres. Fifí porque en él se concitan cierta clase política y cierta clase empresarial.

La cantina “Indio Azteca” fue fundada en 1920 en la periferia de la ciudad y aún conserva cierta decoración y mobiliario de hace un siglo, lo cual proyecta a comensales y “bebensales” pertenencia al genticilio, no regiomontano sino regio. Ahí fue a parar la semana pasada el presidente nacional del PRI, Alejandro Moreno, para tomarse la “foto de la unidad” que, por obvias razones cantinescas, excluyó a las mujeres del partido.

Junto a “Alito” bebieron y grillaron Jorge Mendoza (publirrelacionista de TV Azteca); el dirigente tricolor de Nuevo León, Pedro Pablo Treviño; Adrián de la Garza, alcalde de Monterrey; Francisco Cienfuegos, líder de la fracción priista en el Congreso local; César Garza Villarreal, alcalde de Apodaca; el delegado del CEN en Nuevo León, Jorge Stefan Chidiac.

Dice un clásico que se inicia la guerra firmando la paz. Hay fotografías que velan, más que revelan. “Alito” expresó en su visita a Monterrey que “El trabajo político se demuestra, yo siempre lo he dicho: el respeto se da, la confianza se gana y la lealtad se demuestra; si se falla en una, se pierden las tres”, en clara alusión, oyeron algunos, en contra de la alcaldesa priista de Escobedo, Clara Luz Flores, y de su esposo, Abel Guerra, quien trasladó a la dirigente de Morena, Yeidckol Polevnski, esa misma semana, a una reunión con miembros de su partido.

Ni Clara Luz Flores ni Abel Guerra han renunciado al PRI, aunque el coqueteo con Morena ya es admisible. Y, sin embargo, el mensaje de Alejandro Moreno también tuvo otro destinatario, Jorge Mendoza, quien da y recibe respeto, pero no ha ganado la confianza ni ha demostrado su lealtad al PRI. ¿Un ejemplo? Operar para que de la fracción legislativa del PRI saliera el diputado Marco González y se adhiriera a la fracción de Morena. Algunos ya dan por sentado, inclusive, que quien maneja realmente a Morena en Nuevo León es Jorge Mendoza.

Los medinistas (herederos políticos del exgobernador Rodrigo Medina de la Cruz) no se han ido ni se irán, manejan el consejo político de Nuevo León: el alcalde de Monterrey, Adrián de la Garza, opta por buscar la gubernatura y el diputado Francisco Cienfuegos la alcaldía regia. También van por el PRI estatal a través del alcalde de Juárez, Heriberto Treviño.

Jorge Mendoza sigue confrontado con los medinistas, grupo que ha sido arropado por “Alito”, quien ya desplazó de la política local priista no sólo a Clara Luz Flores, también a operadores como Felipe Enríquez y Héctor Gutiérrez. Mendoza pretendió sacar de sus puestos legislativos a Francisco Cienfuegos, no pudo, “Alito” le dio una responsabilidad nacional a Cienfuegos. Y, si el exsecretario de Economía, Ildefonso Guajardo, no logra imponer en el PRI estatal a Rogelio Cerda, será otro de los damnificados.

Por la fotografía cantinesca, “Alito” sólo tiene en consideración a dos prospectos a la gubernatura de Nuevo León: Adrián de la Garza y César Garza Villarreal. Y así, el derrotado Jorge Mendoza tendrá que rehacer su pragmatismo político con Morena. Lo dicho: no tiene la culpa el indio… sino el que lo des/hace compadre.

@ruizjosejaime

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