Por Obed Campos

Óscar Ricardo Valero Recio Becerra, fuera de lo rimbombante que suenan los tres apellidos, tiene una impresionante hoja curricular, que comienza diciendo que es Licenciado y Maestro en Relaciones Internacionales por el Colegio de México.

Su jefe, Marcelo Ebrard Casaubón, debe de haberse acabado el bote de las aspirinas este fin de semana, cuando se dio a conocer el escándalo ocurrido en octubre pasado en el Ateneo Grand Splendid, de Buenos Aires.

Suficientes líos ha tenido Ebrard, que ha sabido manejar, con Evos y Trumps, más migrantes y otras minucias, para que Valero Recio Becerra salga con que a Chuchita la bolsearon, porque no quiso pagar los 189 miserables pesos de un libro, el cual mejor trató de robarse en el Ateneo Grand Splendid, una de las mejores librerías del mundo.

Seguramente el todavía embajador de México en Argentina hizo uso de su inmunidad para no ser detenido como vulgar ladrón.

Ahora sí que México, que antes era ejemplo internacional por su cuerpo diplomático, quedó como las enaguas de abajo.

¿O ya se olvidaron del pantalón con toda la bragueta abierta de la secretaria de Economía, Graciela Márquez, en una importante reunión en Washington?

¿O tampoco se acuerdan del imberbe funcionario de la delegación mexicana comiendo cacahuates en una servilleta, como si estuviera en una cantina?

¡Nivel, señoras y señores!

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