Por Félix Cortés Camarillo

…como apesta a mariguana,

quiero forjarla en San Diego

y quemá Santa Soberanía, Batman!

rmela en Tijuana…

Tokezones de Cannabis, El Komander

Rápidos y furiosos, los corifeítos del presidente López se apresuraron a encender los sahumerios repletos de copal, para celebrar que el carisma tan elogiado por Donald Trump  de don Andrés Manuel, había convencido al primero de que no debía ser muy gacho con el país sufrido del segundo, tan necesitado de colgarse de un acuerdo de comercio sin límites con su principal cliente y proveedor.

En primerísimo y acelerado primer lugar, esos rápidos y furiosos en México son los beneficiarios de la beca de senador por Morena que ustedes -sí,ustedes- les regalaron en las elecciones del año pasado. Esos senadores, que en griego quiere decir viejos y sabios, sin aparentemente haber cursado una prepa decente donde les enseñaran raíces griegas y latinas, hace meses aprobaron a ciegas el TEMEC para sustituir al TLCAN, que había diseñado en complicidad con el presidente Bush el señor Salinas de Gortari.

Ellos nunca lo leyeron.

Digamos, en honor a la verdad, que los gringos nunca se los enseñaron. Esos senadores borregos simplemente cumplieron las órdenes del Tlatoani Presidente. Y lo aprobaron. Entre otras cosas, aceptaron que al güero del norte no le parecía cómo se manejaban las relaciones sindicales en México, como si Jimmy Hoffa nunca hubiese existido -vean, sin dormirse, The Irishman, de Scorsese, es una excelente película demasiado larga-  y como si la AFL-CIO mereciese más respeto que la CTM.

Se enteran ahora los senadores y su pastor López,que en el adendum que tanto celebró el presidente López Obrador se establece que lo que disfrazan en el texto del tratado como panelistas gringos, que van a vigilar que el gobierno de México cumpla con las leyes de México en las relaciones obrero patronales de México, son en realidad capataces que si, a su juicio, México explota injustamente a sus obreros irán con el chisme a Washington para que papito Trump le imponga penas al adorado presidente López; las penitencias pueden ir desde aranceles al aluminio o los aguacates michoacanos, hasta un novenario y tres aves marías .

Ya amaneció el señor Jesús Seade, subsecretario de Relaciones Exteriores que debió haber sabido de todo este tongo, para cuestionar esta cláusula que México -sí, usted con su voto- aceptó, en Washington, tocando puertas del imperio. A propósito, el señor Seade no tenía ni puta idea de estos supervisores. Yo tampoco tengo puta idea, pero alguien me sopló que será el gobierno mexicano el que contrate y pague a esos mayordomos que pondrá a disposición de la Embajada de los Estados Unidos o, en su caso, los consulados. Sólo eso nos faltaba.

Santa Soberanía, Batman!    

PARA LA MAÑANERA.-  Señor Presidente, con todo respeto: ¿Cómo van sus universidades patito?