Por Francisco Tijerina

“Se hace más corto el camino,
andando borracho así.”
Primera frase de La Pastorela de Catón

Llega diciembre con sus posadas y sus tradicionales pastorelas y vale la pena recordar una puesta en escena que se volvió todo un fenómeno en 1982 cuando la compañía de teatro “Los Amateurs”, formada por José Manuel Pérez Sáenz y Homero Santos Reyes, consiguieron los derechos para presentar una adaptación de “La Pastorela de Catón”, escrita por Ricardo Espinosa Cárdenas.

Con la dirección de ese gigante del teatro regiomontano que es Julián Guajardo y un estupendo grupo de actores, hace 37 años en un pequeño local del Centrito de la Colonia del Valle, se adaptó lo que era una sucursal del Restaurante “4 Milpas” de José Carlos Elizondo y nació el “Skene”.

El primer elenco tuvo en los roles principales a Rubén Orozco como “El Diablo”, Javier “Chucho” Cuéllar como “El Borracho” y el genial Lacho Pedraza como “El Arcángel San Miguel”.

La versión de Ricardo Espinosa mezclaba la pastorela tradicional con situaciones de política local y chistes de doble sentido, siempre en un tono elegante y cuidado, más recursos técnicos importantes. Fue tal el éxito que todavía en marzo del siguiente año seguían presentando la pastorela.

Al año siguiente se incorporaron Juan Carlos Rodríguez como “El Diablo” y Antonio Espinosa como “El Borracho” y de un local en el que cabían apenas 50 personas, pasaron a lo que antes fue el restaurante “L’Escargot”, por Garza Sada al sur, en donde a diario se vendían más de cien entradas para ver el show.

Adaptándose cada año a las circunstancias políticas y sociales La Pastorela siguió siendo un éxito y pasó al Restaurante “Flamingos”, por Lázaro Cárdenas, en donde continuó su racha triunfal.

Tuve la oportunidad de participar durante varios años en la puesta en escena coordinando la parte técnica de la representación y, cuando se hizo necesario, actuando para suplir a alguno de los actores que por alguna causa no podía estar presente, así hice los roles principales de “El Arcángel” y “El Borracho”, pero también en alguna ocasión memorable a “La Lujuria”.

De aquellos años fueron importantes las actuaciones de Leticia Parra, Roberto Roger, Mario Flores, Julián Villarreal, Antonio Nájera y Manuel Álvarez, por citar algunos.

Una puesta en escena que vino a revolucionar la forma de hacer las pastorelas en Monterrey.

Después vinieron muchas más, todas con el mismo corte y estilo, pero la diferencia siempre será, la calidad del texto y la superior dirección de un grupo que logró montar un espectáculo diferente en nuestra ciudad.

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