Por segundo día consecutivo, el área metropolitana de Monterrey vivió altos índices de contaminación. 

De acuerdo con el Sistema de Monitoreo Ambiental, siete de las 13 estaciones tuvieron una mala calidad del aire y seis presentaban condiciones regulares. 

La mayor concentración de polvo y contaminación estuvo en el municipio de San Pedro Garza García con 112 puntos imecas. 

Santa Catarina fue otra de las zonas con el mayor impacto ambiental al registrar 111 puntos, hay que recordar que en este sector operan la mayor cantidad de pedreras. 

El módulo ubicado en el Obispado fue otro sector que sufrió las inclemencias de la contaminación al obtener 107 puntos. 

La zona norte de Monterrey en San Bernabé tampoco se escapó del smog al concentrar 106 puntos. 

El municipio de García tampoco se escapó de las malas condiciones ambientales al registrar 105 puntos. 

El módulo ubicado en la Universidad en San Nicolás de los Garza obtuvo 102 puntos, mientras que el de Escobedo 101. 

A partir de febrero entrará en vigor la NOM-172-SEMARNAT-2019, que establece nuevos criterios en la difusión de las mediciones ambientales, al cambiar el promedio de 24 horas que se utiliza actualmente por uno de 12 horas. 

Este nuevo modelo, denominado Índice de Calidad del Aire y Riesgos a la Salud (ICARS), ya es difundido por el Estado mediante la aplicación para dispositivos móviles «Mi Escuela Respira», y ayer arrojó peores cifras que las mediciones vigentes. 

A pesar de que el resto de los módulos presentaban una regular calidad del aire, los estándares de concentración de polvo eran demasiado altos. 

Por ejemplo, los módulos de monitoreo en Guadalupe y San Nicolás alcanzaron los 99 puntos, mientras que el de la zona sur de Monterrey obtuvo los 97 puntos. 

Juárez registro 83 puntos, mientras que Cadereyta y Apodaca, alcanzaron los 82 puntos, los rangos más bajos pero a la vez peligrosos.

De acuerdo con los especialistas desde el viernes se presentaron condiciones propicias para la suspensión de partículas en el aire por el frente frío que entraría a la Ciudad, además de una estabilidad atmosférica que generó una baja altura de la capa de mezcla, además, las actividades laborales y educativas volvieron a la normalidad.