Por Francisco Tijerina Elguezabal

“No por mucho madrugar, amanece más temprano.” // Refrán Popular

Sesenta y cuatro es el resultado de ocho por ocho, como ocho menos ocho es igual a cero u ocho más ocho resultan dieciséis. Simples números.

Sin embargo el que Samuel García presuma que aparece como puntero en ocho de ocho encuestas rumbo a la gubernatura de Nuevo León es algo distinto.

Sí, en efecto, Samuel aparece como el aspirante con más aceptación en “esas” ocho encuestas, de las cuales por lo menos dos son en los mismos medios (tal vez en distintos tiempos), pero, ¿son acaso las únicas encuestas?

En la publicidad pagada que el senador y aspirante a la gubernatura, dueño y propietario de Movimiento Ciudadano en Nuevo León, convenientemente se presentan los resultados de encuestas en desorden de espacios y tiempos, además de que al no ser realizadas con la misma metodología, no puedes equiparar los resultados de unos y otros sondeos.

Sí, en esas ocho es el preferido.

Sin embargo a esta carrera todavía le faltan muchos kilómetros por recorrer. Samuel puede ser el más popular ahora, pero, ¿lo será en la elección?

Estos estudios hablan de supuestos, de posibles candidatos, de escenarios imaginarios, ¿se mantendrá la tendencia cuando las cosas sean de verdad? ¿Será igual cuando se escuchen propuestas, plataformas, ideas, respuestas, soluciones?

No lo platico de oídas, me tocó vivirlo. En 2010 en Colombia el candidato del Partido Verde, Antanas Mockus, lideraba todos los sondeos en la elección presidencial. En las tres semanas previas a los comicios Juan Manuel Santos, del Partido de la U, revirtió las  tendencias y aunque en una primera vuelta no consiguió el triunfo, en la segunda arrasó con su contrincante que, repito, había sido el favorito durante meses enteros.

Las encuestas son fotografías de un momento, momento que corresponde a una fecha exacta y con determinadas circunstancias; con el tiempo las cosas cambian y lo que hoy es una tendencia clara como favorito puede variar… igual puede mantenerse, pero esto último dependerá sólo de que Samuel sepa operar, entienda cuándo meter el acelerador y cuándo frenar, cuándo hablar y cuándo guardar silencio y, fundamentalmente, que presente al electorado resultados de su trabajo legislativo; no hablo de propuestas o exhortos, sino de verdaderos logros en beneficio de pueblo de Nuevo León.

Mientras tanto será como un sesenta y cuatro, igual que ocho por ocho, igual que ocho entre ocho, igual que ocho más ocho.


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