Por José Jaime Ruiz

@ruizjosejaime

Así inicia la entrevista publicada por L’Express y Proceso al expresidente francés Nicolas Sarkozy:

“Nicolas Sarkozy se endereza en el sofá donde está sentado cuando se le pregunta si se sorprendió al enterarse de la detención de Genaro García Luna por el FBI y de las acusaciones de complicidad con el narcotráfico que pesan contra ese personaje en Estados Unidos.

“Su respuesta estalla tajante:

“–No me asombró en absoluto. No sabía cuándo ni cómo iba a ocurrir, pero desde hace tiempo sabía que iba a ocurrir.

“Y sin dar oportunidad de profundizar sobre el tema agrega, más tajante aún:

“–Nunca me alegra asistir a la caída de alguien, independientemente de lo que haya hecho. Me porté suficientemente severo con ese personaje cuando se encontraba en la cúspide del poder y de la gloria… Ahora que está detrás de las rejas no pronunciaré una sola palabra en su contra. Es una cuestión de principios.”

El “montaje alucinante” de Genaro García Luna

“–¿En qué momento llegó usted a la convicción de que Florence Cassez era inocente?

“–Pedí a mis colaboradores que juntaran todos los elementos posibles para entender ese expediente… Y no tardamos en percatarnos de incoherencias patentes, empezando por la extravagante puesta en escena, a posteriori, de la detención de Florence Cassez y de Israel Vallarta ante las cámaras de televisión… No se necesitaba ser Sherlock Holmes para entender que se trataba de un montaje alucinante. Para mí resultaba inaceptable que semejante situación se diese en una democracia como México, que es un país que siempre admiré y que sigo admirando. ¡En realidad era mucho más difícil creer en la culpabilidad de Florence Cassez que en su inocencia!”

El “¡Jamás!” de Felipe Calderón

“–El 6 de febrero de 2009, un mes antes de ese viaje oficial a México, usted recibe una carta del presidente Calderón…

“–Exacto. Es una carta conciliadora que abre la puerta a un traslado de Florence Cassez a Francia. Sin embargo, un mes después, cuando llego a México, la actitud del presidente Calderón es radicalmente distinta. Ya no se habla en absoluto de apertura. El 8 de marzo de 2009 tenemos una comida privada con el presidente mexicano y nuestras esposas en la hacienda de Tlacatecpan. Todo empieza muy bien. El presidente y su esposa son muy simpáticos y muy acogedores… hasta el momento en el que no puedo ceder en el affaire Cassez. Fui muy claro. Le dije que entendía hasta qué punto el tema de los secuestros era sensible en México, pero insistí en que Florence Cassez tenía que ser trasladada a Francia, conforme a los convenios internacionales.

“Sarkozy interrumpe brevemente su relato, mueve varias veces la cabeza. En voz más baja y con tono confidencial agrega:

“–A partir de ahí todo cambió. El presidente Calderón se puso muy rígido y luego se enfadó. Subió el tono entre nosotros dos. Nos enfrentamos… Fue brutal. Y de repente él exclamó: ‘¡Jamás!’

“–¿Jamás?

“–Jamás habrá traslado, porque el clima político no lo permite. El bloqueo era total. Un océano nos separaba.

“–¿Qué sintió ante un cambio de actitud tan drástico y repentino? ¿Llegó a pensar que tal vez el presidente Calderón era objeto de presión?

“–Me lo pregunté…

“Silencio.”

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