Por José Jaime Ruiz

@ruizjosejaime

Como expresa, entre burlas veras, el presidente Andrés Manuel López Obrador: “¡Eso calienta!”. Pues bien, el portero del América, Guillermo Ochoa, contestó al periódico Reforma-El Norte:

“Creo que en los últimos años han hecho bien las cosas, les han salido, han ganado algunos títulos, pero creo que esto al final no es nada más de los últimos años, esto es una historia muy muy larga, como una institución como el América que lleva muchos años peleando por los títulos, y yo creo que el tiempo lo dirá”.

A partir de estas palabras, el periódico tituló en portada: “Regios, en pañales” (El Norte llevó como portada la firma de Aké Loba). Y en interiores: “Les falta a regios historia”.

¿Dijo Memo que los equipos de futbol regio están en pañales? Literalmente, no. La portada de Reforma, sin embargo, sirve como gancho ya que, a diferencia de Monterrey, la sección “Cancha” se vende en CDMX aparte del periódico en los Oxxo.

Memo tiene razón y no. Con su percepción del América, sin duda; con los otros equipos “históricos”, para nada. Ahí están los tristes casos de Chivas y Cruz Azul. Eso de llamar “grandes” a los equipos de futbol capitalinos es una apreciación chica, pequeña. Fuera del América, ningún equipo mesoamericano es grande: ni Pachuca ni Toluca ni Pumas ni Chivas ni Querétaro ni Cruz Azul.

Frente a Mesoamérica, se erigen los equipos norteños, la División del Norte, para rememorar a Pancho Villa: Xolos, Santos, Monterrey, Tigres. La División se ha adueñado del futbol nacional y, hasta ahora, sólo el América ha sido rival. En su nombre los azulcremas llevan su pretensión, su destino. No son un equipo de una universidad (Pumas), aunque se pretenda nacional, en realidad, geográficamente, por sus campus, la única universidad nacional es el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, consta, de Monterrey.

El América tampoco es un equipo provinciano: Chivas de “Guadalajara”; su gentilicio no se agota en una empresa (de la Cruz Azul) ni en un verbo trágico: cruzazulear. Nunca nombra una ciudad (Pachuca) sino su nombre es continental: “América”.

La División del Norte ha tomado por asalto Aperturas y Clausuras. Ha confrontado en competiciones internacionales a equipos realmente “grandes” como River Plate (Tigres-Libertadores) o recientemente Liverpool (Rayados-Mundial de Clubes). Sus aficiones se encuentran en el Top 10 de asistencia a los estadios, según MLS Buzzed, a nivel continental. Los Tigres ocupan el quinto lugar (40 mil 700 personas por partido) y los Rayados el séptimo (37 mil 200 personas por cotejo). El mismo Top que encabeza Flamengo y el Atlanta United, River Plate y Boca Juniors. En 2019 Rayados tenía la plantilla más cara de la Liga (98 millones de dólares), según Transermarkt, el sitio especializado en tasar clubes; en la Liga Femenil, Tigres y Rayadas se disputaron la final, ganando Monterrey.

Gran parte de la mediocridad del futbol mexicano nace de sus directivos. A diferencia de muchos, las directivas de América, Tigres y Rayados apuestan, y apuestan bien. A diferencia de lo que proponía Luis Donaldo Colosio, no son producto del esfuerzo sino de la competencia. Y sobre la competencia trasnacional de los equipos mexicanos tengo otro tema. Habrá qué contarlo en otra ocasión. Y sí, Memo Ochoa, ¡eso calienta!

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