Por Jorge Narváez.

Suena interesante que jugadores se enrolen en casos extracancha, pero de los que dejan algo bueno a la sociedad, no los que se relacionan con sexoservidoras o las visitas a los brunch en días de concentración… ¡En fin!

Hablo de los eventos a beneficencia que pocos jugadores se atreven a realizar, como la reciente acción de Vicent Janssen que acudió a una comunidad vulnerable a entregar despensas como apoyo. Ese caso merece una mención especial porque se notó que no hubo ningún intermediario.

Rayados tiene la costumbre de realizar visitas a hospitales donde están internados niños con síndrome de Down o con cáncer, pero claro está que, más allá de la buena voluntad de los jugadores, esas acciones forman parte de las cláusulas que los jugadores firman en sus contratos o, en su caso, son parte de los convenios con los patrocinadores.

Otro caso que hay que darle su crédito, es la teñida de cabello de Nahuel Guzmán. Exhibir un arcoíris en la cabeza, símbolo de la comunidad LGBT, no cualquiera se atreve (aunque, la verdad, el tinte sólo le duró unos días). Mucho menos en México, donde además enfrentar el estigma a esa minoría social, se ofrece una muestra de apoyo desde las entrañas de un gremio eminentemente machista.

La intención del portero de hacer conciencia sobre la igualdad se aplaude, pero su mensaje lo pudo transmitir de otra forma que, quizá, haya tenido más impacto. Por ejemplo, haber empezado por la directiva del Club Tigres, que no brinda las mismas oportunidad ni salarios a las jugadoras del equipo femenil. Pero Nahuel es una figura pública y a ellos todo se les aplaude, aunque su desplante conciliador no tenga mayores consecuencias.

Y existen muchos casos de jugadores que apoyan a la afición y regresan un poco de lo que ellos ganan para vivir una vida de lujos. No los menciono porque después no acabo. Algunos de ellos lo ventilan, otros lo ocultan, pero lo importante es ayudar a los necesitados. Claro que no es su obligación, ya sea de corazón o por pura imagen, al menos exhiben una conciencia cívica que podría servir de ejemplo a sus seguidores.

Con mercadotecnia o sin ella todos los involucrados se ven beneficiados, aunque sean significativamente muy pocos. Por un lado, el jugador se gana el cariño de la afición, la directiva gana votos de confianza y el necesitado recibe la ayuda ya que, muchas veces, en estos casos, la asistencia social oficial, que obligadamente debe atenderlos, el gobierno pues, se hace de la vista gorda.

Fotografía: ONCEdiario

@SoyJorgeNarvaez

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