En el año 19 a.C. una de las tragedias más grandes que han presenciado los humanos tuvo lugar en lo que hoy conocemos con Italia. El volcán Vesubio hizo erupción destruyendo todo lo que estuvo al paso de la lava, incluidas miles de personas cuyos restos aún siguen sorprendiendo a la ciencia.

En los años 60 fue hallado, durante una excavación arqueológica en el poblado de Herculano, ubicado en las faldas del volcán, el cuerpo de un supuesto custodio del Colegio consagrado al culto de Augusto, el primer emperador romano. La víctima dormía sobre una cama de madera cuando el fluido y el veneno de la erupción lo alcanzaron.

La madera que fue encontrada carbonizada ha servido durante años para que los especialistas determinen la temperatura máxima que se registró en la catástrofe, pero un nuevo descubrimiento ha maravillado a especialistas. Un estudio forense reveló que el cerebro del individuo, se cristalizó al exponerse a las temperaturas de hasta 520º C.

El antropólogo forense Pierpaolo Petrone, director en el Departamento de Ciencias Biomédicas Avanzadas de la Universidad de Nápoles Federico II, analizó restos vítreos localizados en el cráneo de la víctima y concluyeron que contenía proteínas y ácidos grasos presentes en los tejidos cerebrales y el cabello humano; es decir: su cerebro se convirtió en vidrio.

La hipótesis presentada por el equipo de investigación es que el calor quemó la grasa y los tejidos corporales, generando un proceso que vitrificó el cerebro.

Este no es el primer reporte que se tiene sobre restos humanos que se vuelven vidrio tras exponerse a temperaturas extremas en catástrofes; de acuerdo con información difundida por Petrone, tras las tormentas de fuego en las ciudades alemanas de Dresde y Hamburgo, posteriores a los bombardeos de la aviación británica y estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial, se hallaron tejidos blandos vitrificados.

Fotografía: Pier Paolo Petrone

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