Por Federico Arreola

Eres, México, tierra de bemoles
un país singular desde el origen
tus veredas orientan y las rigen
otras lunas, pirámides y soles
Roberto Gómez Junco

Tiene mi edad, fue muy buen jugador de futbol. Debo decir que me caía bastante mal porque era una de las estrellas de los Tigres que en aquellos tiempos, a veces —demasiadas, tristemente— derrotaban a los Rayados. Todos somos fanáticos de una u otra manera, así que lo saludé de malas cuando Ramón Alberto Garza, entonces director de El Norte, me lo presentó la redacción del más importante diario regiomontano que muchos años después llegaría a la Ciudad de México con el nombre de Reforma.

Roberto Gómez Junco, retirado del futbol, se dedicó a la crítica deportiva en El Norte. Bisnieto de uno de los grandes poetas de Nuevo León, Celedonio Junco de la Vega, Roberto escribe todavía mejor de lo que jugaba futbol, lo que es decir. Hace dos o tres años publicó una novela sobre su bisabuelo, El ilustre pigmeo. No es la única que ha escrito: en Amazon y Google pueden conseguirse sus libros Los Crimencitos Impunes y Méjico Esdrúxulo, este último un largo poema sobre la historia de México.

Gómez Junco sobre todo es conocido por sus participaciones en programas de televisión dedicados al análisis del futbol. Brilla ahí, además de por su propio talento, porque entre sus colegas abundan los charlatanes.

Disfruto lo que escribe sobre el futbol y lamento que no le guste el ciclismo: me encantaría leer reflexiones suyas acerca de las principales etapas del Tour de Francia, el Giro de Italia o la Vuelta a España.

El pasado 4 de febrero, “más allá del futbol”, Roberto escribió en Twitter algo que interpreto como una fuerte, breve y demoledora crítica a las personas que en los medios y en las redes dedican su energía a linchar a Andrés Manuel.

“Más allá del futbol, lo que me sorprende es tanta gente inconforme con el actual sexenio… y tan tranquila con los anteriores”.

En efecto, ¿por qué no eran así de duros —e injustos— con Peña Nieto, Calderón, Fox, Zedillo y Salinas?

Hay una campaña contra el presidente López Obrador, es verdad, pero no es la opinión de la mayoría de los mexicanos. Las encuestas no mienten. Otra cosa es que, por la presión de los bots que operan en las redes sociales y de no pocos columnistas influyentes en la opinión pública, los elevados porcentajes de preferencias de AMLO solo se comentan cuando se publican los estudios. Antes y después de los mismos, lo que leemos o escuchamos en los medios o en redes son brutales y aun vulgares ataques contra Andrés Manuel.

A Gómez Junco le sorprende ver a tanta gente inconforme con el actual gobierno y tan tranquila con los anteriores. Es una forma de preguntar por qué los que hoy gritan en el pasado callaron. ¿Por qué? ¿Qué perdieron medios y columnistas en la 4T que antes disfrutaban? Digámoslo con una sola palabra que espero no ofenda a nadie: privilegios.

Entendido lo anterior hay que tener cuidado, en el análisis, de no confundir la vocinglería en medios y redes con el verdadero sentimiento de la gente.

Para no caer en romanticismos, solo hay una manera más o menos objetiva de saber realmente el parecer de la población sobre determinado tema, en este caso sobre el gobierno de AMLO: llevar a cabo una encuesta sustentada en metodología seria y con un levantamiento adecuado.

Por lo pronto, por lo que se refiere a las acciones, posicionamientos y decisiones tomadas por el presidente López Obrador, en todos los estudios bien hechos cuenta con el respaldo de la gran mayoría de la ciudadanía. Solo una de sus propuestas ha sido rechazada, justificadamente desde mi punto de vista: la de acabar con los fines de semana largos. Creo que Andrés Manuel debería más bien cambiar las leyes laborales para que haya más, y no menos, días de descanso. Por contradictorio que parezca, las sociedades que más descansan son las más productivas.

Ergo, querido señor Gómez Junco, la gente inconforme con el actual sexenio es minoría de acuerdo a las más recientes encuestas. Minoría gritona que no debe aturdirnos.

Posdata

Si las cosas en Nuevo León se complican para Morena a la hora de elegir a su candidato o candidata al gobierno de Nuevo León, es decir, si la destacada activista Tatiana Clouthier y el muy inteligente empresario Carlos Salazar no se ponen de acuerdo, o si se enredan por la presión del priista Abel Guerra que quiere hacer gobernadora de izquierda a su esposa Clara Luz Flores, ese partido podría encontrar una excelente opción para ganar las elecciones en Roberto Gómez Junco, un hombre prudente, conocido, apreciado y respetado en su comunidad que sabría gobernar porque entendería la importancia de rodearse de los mejores para las distintas áreas de la administración pública.

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