Si no fuera por los pocos 

que haciéndose los locos 

apuntalan tu dignidad

fingiendo que no se enteran

te dejan que les quites la cartera..

Joaquín Sabina, Al Ladrón, Al Ladrón

            El otro día una runfla de delincuentes disfrazados de mujeres encapuchadas, pintarrajeó las puertas de Palacio Nacional y sus muros, cosa que molestó notablemente al señor presidente López, quien reclamó el acto vandálico repitiendo la cantaleta de que ellos los de ahora ya no son como los de antes y que su gobierno condena los feminicidios y que iba a tomar severas medidas; claro que antes les había arengado a los de la Guardia Nacional que los delincuentes eran seres humanos a los que había de respetarles sus derechos.

            El grupo de estas damiselas se dirigió luego a las calles de Basilio Vadillo, donde está uno de los periódicos tabloides más antiguos y emblemáticos de la capital, el diario La Prensa, huésped infalible en el bolsillo trasero de los pasajeros del camión que iba a Indianilla, y cuya línea editorial se ha caracterizado por difundir espectacularmente en encabezados y fotografías lo que llamamos la nota roja. Crímenes, asaltos, robos y esas cosas.

            Las manifestantes contra el feminicidio pintarrajearon de nuevo paredes y prendieron fuego a dos camionetas medianas que llevaban pintado el nombre del periódico. Creían que hacían un daño al periódico que hace tiempo dejó de ser una cooperativa y fue entregado a lo que fue la Cadena García Valseca . En realidad le estaban haciendo daño a la unión de voceadores, uno de los gremios más perjudicados por la crisis de la prensa impresa ante el auge de los medios digitales.

            La justificación de los vándalos asexuados fue que el periódico había publicado las explícitas fotos del cadáver de Ingrid, Escamilla una reciente víctima el domingo anterior de un horrible feminicidio. La pareja de esta muchacha fue quien la asesinó  y luego desolló el cadáver. 

            Las autoridades de la ciudad capital, y la mayor parte de las fuerzas vivas justificaron el vandalismo: ¿cómo se atreven a publicar tales fotos horribles? ¿Quién se las “filtró” o se las vendió? ¡Qué poca vergüenza de los medios! ¡Hay que ponerles un hasta aquí!

            Ahora resulta que dar a conocer la horrenda realidad que vivimos todos los mexicanos por la violencia desatada es peor que los actos de los propios delincuentes. Los críticos de La Prensa están a punto de pedir la censura previa a todos los medios.

            Aguas.

            Hace un par de días, una niña humilde, de siete años de edad, Fátima Cecilia Aldriguetti Antón, desapareció al salir de la escuela. El sábado apareció su cuerpo en bolsas de plástico y tirada al basurero de nuestra realidad. La indignación por esta muerta, una más, es creciente. Nada más falta que ahora sean penalizados los medios por haber publicado información sobre este crimen. 

            La rabia compartida es muy comprensible: ¿cuántas muertas más tienen que darse para que la Cuarta Simulación se entere de lo que está pasando, mientras se dedica a vender cachitos de lotería?

            Ahora resulta que el aparato publicitario del gobierno se lanza en contra de los medios. “Al ladrón, al ladrón”, suelen gritar los cómplices de los raterillos señalando a un inocente, mientras el caco verdadero se escabulle. Eso se llama, diría Pascal, diversión: desviar la atención hacia otro lado para que no nos demos cuenta de la verdad.

PARA LA MAÑANERA.- Señor Presidente, con todo respeto: ¿Podría Usted informar cuánto dinero tenemos los mexicanos? El reporte oficial dice que al 31 de enero pasado teníamos en la reserva 182 mil 796 millones de dólares. En septiembre del 2019 teníamos 186 mil diecinueve y a fines del 2018 el cochinito tenía 174 mil 793. ¿No estamos sacando del colchón para no subir la deuda?

felixcortescama@gmail.com

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