Por José Jaime Ruiz

@ruizjosejaime

Si un mexicano se levantara cualquier mañana y enseguida leyera la columna de Pablo Hiriart, lo más probable es que pensaría en cambiar de país, buscar vida en otro lugar. Las cosas las pinta tan mal que no hay matices, ni una autocrítica ni un reconocimiento. Si la imparcialidad no existe (lo sabemos desde Baudelaire), lo que sí puede buscarse es la objetividad o la credibilidad se evapora.

Afirma Hiriart que existe paranoia en Palacio Nacional:

“‘Golpe de Estado’, anunciado en voz del Presidente de la República, es para poner los nervios de punta a cualquiera y motivaría una incertidumbre económica con estampida de capitales e inversiones”.

Hasta hoy yo no veo o, al menos, no tengo datos, que exista una estampida de capitales e inversiones. El hecho de hoy, por ejemplo, es que en la mañanera la empresa global Microsoft se comprometió a invertir mil 100 millones de dólares en temas relacionados con el sector tecnológico. ¿Cuál es la realidad del país? ¿La de Pablo Hiriart o la de Microsoft?

Reduccionista, Pablo afirma que “el Presidente señaló al ‘neoliberalismo’ como el causante de los terribles asesinatos que a diario ocurren”. Hay que recordarle a Hiriart el señalamiento puntual de López Obrador en contra de Liébano Sáenz, secretario particular de Ernesto Zedillo, sobre el Fobaproa, el rescate inmoral para los empresarios, dos billones de pesos que fueron a deuda pública y no a inversión social.

Al seguir las instrucciones de su patrón, Carlos Salinas de Gortari, Hiriart criticaba en 2002 al Fobaproa con los mismos argumentos que ahora desprecia de Andrés Manuel: “Fobaproa es un tema que amerita explicación. Y la amerita porque Fobaproa es lo que tiene atado presupuestalmente al gobierno. El dinero comprometido para los banqueros (ahora extranjeros) a través de los pagaréde Fobaproa, impide canalizar mayores recursos a combate a la pobreza y a obra pública”. Lo que es no tener, ya ni siquiera decoro, al menos memoria.

Y luego la defensa patética de los saqueadores neoliberales: “Y necesitan circo político: encarcelar a todos los que sean necesarios para encubrir que no saben gobernar”.

A Hiriart le parece sólo un “circo político” la lucha en contra de la corrupción y la impunidad, aunque Andrés Manuel repitió hoy que desconoce que exista una investigación en contra de Enrique Peña Nieto como lo aseguró el WSJ. ¿Cuáles son “todos los que sean necesarios”? ¿Quiénes de los que alquilan la pluma de Pablo sienten pasos? Hiriart titula su artículo “Paranoia en Palacio”. Ya se ve que la paranoia está en otro lado.

En fin, está tan mal México y, sin embargo, Pablo Hiriart sigue viviendo, disfrutando cómodamente en este lugar que le abrió generosamente las puertas. ¡Qué país!

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