Roger Stone, aliado de Donald Trump, fue condenado hoy a 40 meses de prisión por mentirle al congreso y por amenazar a un testigo sobre lo que podría decir de la campaña del mandatario en su camino a la presidencia.

Amy Berman Jackson, la jueza que llevó su caso, declaró que Stone es una amenaza par la democracia, mientras leía la sentencia de quien ha sido aliado de Trump desde hace 30 años, informó CNN.

Durante los últimos días el presidente de Estados Unidos ha atacado en múltiples ocasiones el proceso de este juicio a través de su cuenta de twitter, asegurando que a través del caso también se trata de condenarlo.

La jueza aclaró, durante la lectura de su sentencia, que Stone no fue perseguido por ser amigo de Trump, sino por encubrirlo, con conocimiento de causa, ya que dio un “reporte impreciso, incorrecto e incompetente” a los legisladores al hablar sobre Rusia, Wikileaks y su liga con la campaña de Trump durante el juicio político (Impeachment), publicó Político.

La investigación en torno a Stone indica que él esparció los rumores sobre los correos que llegaron al correo de Hillary Clinton, y que pusieron en tela de juicio la fiabilidad de su campaña, ya que él mantuvo estrecho contacto con Wikileaks cuando la inteligencia estadounidense concluyó que los hackers rusos interfirieron en el correo de la candidata.

Entre el conflicto que Trump inició al defender a su amigo, el Fiscal General de la nación, William Barr, realizó una recomendación al Departamento de Justicia, provocando que cuatro jueces renunciaran al caso. Después de estas acciones los demócratas condenaron las actitudes de ambos representantes.

Stone, trabajó en la primera campaña de reelección del expresidente Richard Nixon y se describe como un “agente provocador”, fue nombrado por primera vez en el juicio del Watergate por recibir dinero irregular, informó The New York Times.

No sólo era amigo del presidente de Estados Unidos, desde hace algunos años, él fue el primero en presentarle la idea de su candidatura en su juventud y en 2016 fue parte de sus asesores de campaña en su carrera por la presidencia.

Al ser culpado por sus declaraciones sobre su relación con Wikileaks aseguró ante los medios que intentaba hacer ruido sobre el caso, pero en realidad él nunca se había acercado a la organización ni a Julian Assange.

En el juicio que se celebró hoy el polémico asesor no habló y se mostró sobrio, lo que no tiene que ver con su personalidad que tiende a ser más abierta y controversial, desde sus dichos hasta la ropa que lleva.

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