Por José Jaime Ruiz

@ruizjosejaime

¿La 4T será feminista o no será? No lo es, no lo será. Vivimos un cambio EN el régimen, no un cambio DE régimen. Se llega al poder por la izquierda y se gobierna por la derecha. Excitado por su inminente triunfo, los medios registraron el 31 de mayo de 2018 la inocente y arrogante frase del candidato Andrés Manuel López Obrador: “Morena es el movimiento más importante del mundo. Van a decir que me afectó el sol. Conozco todo lo que dicen en todos los países del mundo y sé la importancia de este movimiento (…) todos los países están pendientes de lo que está sucediendo en México”.

Andrés Manuel carece de perspectiva global; como Juárez, su pensamiento único lo constriñe a México. No comprende que el movimiento más importante del mundo es el feminismo. No lo entendió entonces, no lo entiende hoy. Atado al siglo XIX mexicano, su cuarta transformación es localista, por eso carece de conocimiento de la Cuarta Ola del feminismo y de la Cuarta Revolución Industrial.

El movimiento feminista trascendió a los foros sociales y de izquierda de Porto Alegre. Es la única revolución vigente en el planeta. Una revolución no violenta porque la violencia en contra de las mujeres las une. El patriarcado se funda en el “exterminio” de género. Cuando no se le acepta cultural, religiosa o socialmente, deviene en feminicidio. Hay una guerra no reconocida en contra de la libertad de las mujeres y esa guerra, como no es un enfrentamiento bélico entre naciones, no se “registra” como tal. Las guerras “clásicas” concluyen en vencedores o vencidos, en armisticios. La guerra (con su macabra cuota de millones de muertes) en contra de las mujeres no dura, como alguna confrontación, cien años: ha durado milenios. Asistimos en este siglo a la visión de las vencidas. Frente a este “exterminio” de otredad, de diversidad, se erige un movimiento de emancipación.

La 4T no será feminista porque votamos por un presidente patriarcal. Sus argumentos de gobierno y políticas sociales a favor de las mujeres rayan en la estulticia cuando afirma que es el único gabinete en la historia de México con paridad de género. A estas alturas del feminismo, eso poco abona. No es la paridad en el gobierno, es la ausencia de políticas públicas a favor de los derechos de las mujeres. Tampoco importa que el bienestar social llegue más a niñas, mujeres jóvenes y adultas que a hombres, eso es lógico, al país lo habitan más mujeres.

El presidente desactivó la lucha histórica feminista de la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero. La hizo perder tiempo. Cuando dio la anuencia para activarla junto con el gabinete de mujeres, fue tarde. Beatriz Gutiérrez Müller quiso, no pudo, se retractó: simbólicamente, cambió el pañuelo verde izquierdista por el pañuelo blanco de derecha.

Reduccionista, a Andrés Manuel le importó más implicar a sus adversarios conservadores y de derecha como patrocinadores del movimiento feminista cuando este movimiento es la izquierda de la izquierda. La derecha no lo puede absorber porque –¿hay que darles cátedra?­– las marchas de mañana se han convertido globalmente en el “Día de las Mujeres Trabajadoras”. La clave es “trabajadoras”, trabajadoras inclusive desde el hogar con esa doble jornada. Y por eso la consecuencia de parar el 9M. Si no han entendido que existe una huelga global, no han entendido nada.

No sé si René Bejarano implicó a George Soros en la mañanera a través de su testaferro, de cuyo nombre no quiero acordarme, y Soros como espónsor de la derechización del movimiento feminista. La única evidencia de la derechización de la Presidencia de la República y de la 4T es la foto de López Obrador con Larry Fink (no Flynt, aunque casi), el CEO de BlackRock.

Nuestro presidente tuiteó, según registraron los medios ayer: “Hoy conversé con Larry Fink, presidente del fondo BlackRock, uno de los grupos financieros más importantes del mundo. Me expresó su confianza en México y agradecí su decisión de invertir en nuestro país”.

¿Alguien le dijo a Andrés Manuel a quién le dio la bienvenida? ¿A quién le agradeció desde su humanismo no-feminista?

Al mayor violador económico, financiero, del mundo.

La profunda lucha del nuevo feminismo es en contra del neoliberalismo, ese neoliberalismo financiero, violador, que representa BlackRock.

Leo en el periódico Página 12: “Pongamos un ejemplo práctico de una geografía financiera que se visibiliza con este paro feminista: el fondo de inversión BlackRock, uno de los mayores tenedores de deuda argentina con legislación extranjera, es el mismo fondo que tiene inversiones gigantescas en los fondos de pensión mexicanos y que está exigiendo un ajuste en su sistema previsional. La premisa que conecta especulación financiera, suba de edad jubilatoria y no reconocimiento del trabajo de mujeres, lesbianas, travestis y trans necesita evidenciarse: las ganancias de los fondos de inversión se garantizan extendiendo los años de sobreexplotación de esos trabajos”.

El crédito y la deuda son el sistema de control social y económico del capitalismo y del neoliberalismo: tu crédito (de tarjeta, hipotecario, estudiantil, etcétera) te somete. Adeudas. Vives y mueres endeudado. En realidad, el neoliberalismo nos adeuda. ¿De qué están hechas nuestras deudas?

“…de qué están hechas nuestras deudas y quiénes reclaman tener derecho sobre nuestras existencias.

“Los feminicidios y travesticidios no son ajenos a esta geografía del capital que impone, acá y allá, formas cada vez más violentas de despojo y explotación. Decir ‘la deuda es con nosotras y con nosotres’ como consigna del paro internacional feminista invierte la carga de la deuda: nos reconoce como acreedoras y hace que la investigación de la deuda empiece en las casas y en las calles”.

La 4T empieza a degenerar en neoliberalismo, en derecha. El neoliberalismo realmente existente juega con un Andrés Manuel patriarcal. Lo derechiza. En “masculina sororidad” le recomiendo a López Obrador menos Larry Fink y más Noam Chomsky.

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