Por Jorge Narváez.

Este viernes no apareció Gignac en el marcador, ni en el juego ante Puebla, un rival que tampoco tiene una buena participación en el torneo. El francés no ha entendido que es delantero y que anotar un triplete en un juego anterior no lo exentará en los siguientes partidos.

Con este resultado, Tigres obtuvo un duelo de visita más en el que no puede sumar tres puntos. Alguien le tiene que decir a Ricardo Ferretti que con juegos ganados como local no podrá clasificar. Ahorita está fuera de la clasificación con 11 puntos.

Ya se le acabó el margen al “Tuca” de tener acostumbrada a su afición de comenzar “flojo” los torneos. Ya va la mitad de la campaña y Tigres está a medio gas. No ha despertado. La jornada anterior sólo despertó la ilusión de unos ingenuos asistentes al estadio Universitario, que quedaron encantados con las anotaciones del goleador de Nuevo León. Olvidan que, viéndolo fríamente, ese es su trabajo: meter goles.

Ferretti declaró que el juego tuvo que finalizar a favor de Tigres pues, según él, todo el partido fue dominado por sus pupilos. Pero un partido dominado también incluye goles, asistencias, recuperadas de balón, y otras acciones que no tuvo el equipo regio.

Los puntos no se otorgan a los que dominan el juego o los que juegan mejor. Es toda una coincidencia de acciones las que dan contundencia para poder llegar a la portería, y Tigres tiene fallas desde la portería hasta la delantera. Tiene un error llamado Carlos Salcedo, tiene otro error llamado Javier Aquino y uno más de nombre Enner Valencia.

Sería histórico que, en pleno año del 60 aniversario, con un goleador nuevo y con una de las plantillas más caras de la Liga MX, no puedan clasificar por sus propios méritos.

Fotografía: Mexsport/ Oncediario

@SoyJorgeNarvaez

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