Bien triste. Algo surreal. Como una película en la que todos somos zombis. Incluso ves el parque, donde siempre hay personas con niños y mucha vida y alegría, y ahora está desierto. Nos cuesta levantar la mirada y vivimos embargados por el ansia y la incertidumbre.

Así describe la situación que vive Bertha Lilia González Sifuentes, residente en la colonia Limena, provincia de Padua, en la región italiana de Véneto (norte), quien, como la mayoría de los italianos, está confinada en su domicilio por un reciente decreto gubernamental que busca mitigar los efectos de la pandemia que sobrecoge al mundo: el Covid-19.

En entrevista telefónica con Notimex, González, mexicana de nacimiento naturalizada en Italia, donde reside hace tres décadas, afirmó que el confinamiento impacta sobremanera en su vida diaria.

“Impacta en nosotros bastante, a pesar de que las escuelas están cerradas desde el 21 de febrero. Estamos viviendo un decreto semana por semana. Ha sido poco a poco. Hubiera sido mejor como en China, que fue de golpe todo”, explicó.

“Nos tienen en angustia, cada momento es como una gota que no acaba de desbordar el vaso. La gente no sabe cómo comportarse. No sabes si al salir haces bien o haces mal”, agregó, al tiempo que reconoció que con el último decreto del primer ministro Giuseppe Conte “queda más claro todo”. “Todos confinados y saliendo sólo en caso de extrema necesidad”.

Italia es el país con peor situación en Europa por la propagación de la nueva cepa de coronavirus, descubierta en diciembre en la ciudad china de Wuhan y como consecuencia de la cual se han producido más de 137 mil contagios en el mundo y han muerto más de cinco mil personas.

De esos números totales, a la nación del Mediterráneo corresponden hasta el momento 17 mil 660 casos confirmados y mil 266 muertes, el escenario más numeroso después del gigante asiático, al que supera en índice de mortalidad por el virus en más de cuatro puntos porcentuales: 6.6 por 2.5 por ciento al miércoles, día en que se decretó el confinamiento.

Según describió González, en un inicio muchos no se tomaron en serio las alertas, por lo que hubo que acudir a medidas más radicales. “Aun así, hay trabajadores de algunas empresas que están trabajando”.

Para salir, uno tiene que llenar un auto certificado que mandó el gobierno, detalló González, que trabaja en servicio al público, en perfumería, y le cancelaron todo el mes. “Sólo puedes salir por trabajo, por una visita médica, para hacer las compras o por una necesidad urgente”, especificó.

“Por otras cosas no puedes dejar tu colonia o tu casa. No puedes ir a tomar el café con tu vecina. Las calles están patrulladas”, comentó.

Para González, el gobierno italiano se tardó en emprender medidas drásticas. “Todavía se exige que cierren las fábricas. Todos los negocios y pequeños comercios están cerrados. Los hoteles no, pero la gente no va, es como si estuvieran cerrados. Los sindicatos están luchando porque cierren las fábricas también”.

Los trabajadores fabriles quieren quedarse en la casa porque se están arriesgando. “Deben parar el transporte público, que funciona, pero menos, para los que deben aún trabajar. Las calles se ven desiertas, pero se espera otro decreto que cierre todo. Solo habrá autocertificación para el mercado y la farmacia”, agregó.

Madre de cuatro hijos, González recalcó que la situación es muy atípica, cual película de catastrofismo u horror. “Estamos en psicosis, chocadas. La gente no se saluda entre sí. Estás en tu casa con mucha ansia, incertidumbre, deseando que acabe todo. Somos como zombis. En el súper solo te enfocas en tu carrito de compras y ni alzas la cara a ver a nadie”.

“Te das cuenta lo que vives porque la situación te supera”, concluyó, para acto seguido aconsejar a los mexicanos y ciudadanos de otros países en los que aún el virus no se propaga tanto “cuidarse y no tomárselo a la ligera”. “Cada uno debe ser responsable si queremos mantenernos sanos”.

Pese a todo, González se mostró segura y confiada en que se vencerá a la pandemia. “Tenemos una buena sanidad, excelentes médicos, virólogos, enfermeras y hospitales. Lombardía está al borde del colapso, pero luchando en cada momento, lo cual nos da seguridad y tranquilidad, más si respetamos las reglas y restricciones”.

Europa, el centro del virus

Este viernes, el presidente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, aseguró que Europa se ha convertido en el epicentro de la pandemia de coronavirus.

El viejo continente reporta más casos de nuevos contagios que el resto del mundo en conjunto, por encima incluso de los que tenía China a diario en su momento más álgido de la entonces epidemia.

Sin embargo, el titular de la OMS reconoció que la mayoría de los países ya cuentan con un plan nacional para hacer frente a la enfermedad, además de que la mayoría tiene la capacidad de responder a la necesidad de hacer las pruebas para la enfermedad.

“Vamos a continuar apoyando a los países para prepararlos y responder ante la emergencia”, afirmó durante su mensaje, en el que indicó, además, que se necesitan medidas integrales, como las tomadas, tal vez un tanto tardíamente, por Italia, donde hasta las misas ya se están efectuando de manera online.

“No sólo hacer pruebas, no sólo cuarentenas, no sólo medidas sociales de separación. Háganlo todo”, señaló Adhanom.

“La experiencia de China, la República de Corea, Singapur y otros demuestra claramente que las medidas agresivas, aislamiento de los infectados, combinadas con medidas de distanciamiento social, además de la movilización social, pueden prevenir infecciones y salvar vidas”, explicó.

Además de Italia, otro país europeo que ya incursiona en “medidas agresivas” o radicales, pero necesarias, es España. Diana Infante Arana, mexicana naturalizada española, declaró a Notimex que está bien, pero “encerrada en casa”.

“Estamos sin cole, ni parques, ni teatros, mañana cierran restaurantes y habrá más… Los hospitales están desbordados y en el súper la gente estaba con mascarillas y guantes. Nos vemos unos a otros y respetando la distancia de seguridad”, detalló.

En sus mensajes, Infante se ve temerosa de un eventual contagio, sobre todo por su niña, Cecilia. Según narró, es un tema nuevo para ella, y para todos de cierta manera, por lo que le dibuja a cada rato un “bicho” en una de sus manos para que lo vaya desapareciendo a lo largo del día mientras se las lava con frecuencia.

Y es que así, con prácticas preventivas de higiene y seguridad, acompañadas de medidas gubernamentales de protección bajo estados excepcionales (de emergencia o alarma), es como más se puede enfrentar al nuevo enemigo de la humanidad en Europa y el mundo todo.

Ello, sin permitir que reine el caos o se impongan sentimientos que hagan olvidar cuánto siempre se ha podido conseguir trabajando todos mancomunadamente, en pos del bien común.

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