Por Eduardo Campos Sémeno

Diario del Coronavirus 003. 18 de marzo de 2020

216, 802 infectados confirmados

8, 923 muertes reportadas

8:36 PM

El historiador israelita Yuval Noah Harari ha ganado notoriedad y fama en los últimos años desde la publicación en 2014 de su primer libro en inglés, “Sapiens: A Brief History of Humankind”, mismo que por alguna razón en español se llamó, “Sapiens. De Animales a Dioses. Una Breve Historia de la Humanidad”.

Publicado inicialmente en hebreo en 2011, este libro recolecta 20 conferencias, que han probado ser magistrales, del curso de Historia Mundial que él enseñaba en la Universidad Hebrea de Jerusalén. Ese título fue seguido por otros dos éxitos mundiales de librería: “Homo Deus, Breve Historia del Mañana” y “21 Lecciones para el Siglo XXI”.

Libros impactantes, muy recomendables para días de encierro, aunque –están advertidos– de densa lectura.

El caso es que Noah Harari recién publicó un artículo en Time sobre la situación actual en el mundo por el coronavirus, en el que concluye que en estos tiempos a la humanidad le faltan figuras de liderazgo que lleven a todos a la victoria contra este patógeno. Los interestados pueden encontrar el artículo en: https://time.com/5803225/yuval-noah-harari-coronavirus-humanity-leadership/.

Fuera de sus conclusiones por demás eruditas, Noah Harari hace un excelente punto cuando señala que el aislamiento sólo tiene un efecto parcial y de inmediatez temporal, pero que nunca será la verdadera solución a un problema de salud pandémico como el coronavirus.

Culpar a la globalización y a los ahora rápidos y frecuentes viajes internacionales por la propagación de un virus es ignorar la historia. Antes del coronavirus, recuerda Harari, la humanidad sufrió millones de muertes por patógenos masivos que se expandieron aun cuando el mundo estaba “aislado”, sin tecnologías para cruzar grandes océanos o enormes distancias de tierra.

“En el Siglo 14 no había aviones ni cruceros marinos y aun así la Peste Negra se propagó de Asia del Este al Occidente de Europa en menos de una década. Mató entre 75 y 200 millones de personas, más de un cuarto de la población de Eurasia. En Inglaterra, murieron cuatro de cada 10 personas. La ciudad de Florencia perdió 50 mil de sus 100 mil habitantes”, señala Harari.

Igualmente, nos dice, en marzo de 1520, un solo portador de la viruela, Francisco de Eguía, llegó a México. En ese tiempo, Centroamérica no tenía trenes, autobuses o siquiera burros y a pesar de eso, para diciembre de ese año la epidemia de viruela ya había devastado América Central matando –según estimaciones—a la tercera parte de su población.

Aunque no quisiera aquí sobre simplificar los conceptos del autor, en resumidas cuentas él nos explica que lo que verdaderamente ha derrotado a los patógenos que históricamente han hecho presa del mundo es la información, el conocimiento científico y la colaboración no sólo de las personas de un país, sino entre todos los países de la tierra.

“La Historia indica que la verdadera protección viene de compartir información científica confiable y de la solidaridad global. Cuando un país es golpeado por una epidemia, debería estar dispuesto a compartir honestamente la información sobre los casos, sin miedo a la catástrofe económica. Al mismo tiempo, otros países deben confiar en esa información, mostrando disposición para ayudar, en vez de condenar al ostracismo a la víctima”, señala el artículo.

Todos esos conceptos me parecen rescatables para este diario mío, cuando leo sobre un conflicto diplomático entre México y El Salvador por un avión con posibles casos de coronavirus a bordo. ¿Dónde está la información? ¿Dónde la confianza? ¿Dónde la colaboración?

Y ni qué decir de las constantes declaraciones de Donald Trump, lanzadas como amenazas, de cerrar la frontera con México, cuando en realidad ellos tienen casi 10 mil casos más que nosotros.

Por eso, mientras muchos en el mundo no entienden y se pelean, yo decido ver en esta crisis del coronavirus una oportunidad para brindar mejor información, confiar más en autoridades y en mis conciudadanos y en colaborar para tratar de ser parte de la solución y no del problema.

Como siempre, comentarios dirigirlos a ecampos50@gmail.com o en Facebook en la página Diario del Coronavirus o con el user @eduardocampossemeno.