Por Eduardo Campos Sémeno

Diario del Coronavirus 005. 20 de marzo de 2020

                                                                            268,940 infectados confirmados

11,244 muertes reportadas 8 :45 PM

En estos tiempos del coronavirus, las emociones y las opiniones circulan de la misma manera que la información y la desinformación: Profusa, confusa, difusa, cambiante, armónica y contradictoria, todo al mismo tiempo.

Por eso no es raro que mientras algunos, como yo, ponemos de ejemplo las medidas que toma el Alcalde Miguel Treviño aquí en San Pedro, ese mismo día aparece otra opinión muy respetable bajo la pluma de mi compañero y amigo Eloy Garza González, que acusa al munícipe independiente de “imponer medidas draconianas, casi autoritarias”.

¿Podemos los dos estar en lo correcto? No lo se. Lo que sí entiendo, es que la situación médica, social y económica que vivimos es tan inédita, que desata opiniones que en un momento parecen ser contradictorias.

Por ejemplo, en el grupo de Whatsapp en el que coincidimos Eloy y yo, veo que hay muchos que aprueban y apoyan el contenido de su artículo. Nada raro para sus escritos. Lo que me llama la atención es que algunos de esos amigos, al mismo tiempo apoyan los artículos que critican al Presidente López Obrador y opinan que no está haciendo suficiente.

¿Ven el punto que quiero hacer? ¿Qué es hacer demasiado y resultar autoritario y qué es no hacer suficiente y resultar inepto? ¿Dónde está la línea que marca la diferencia? Y, sobre todo, ¿Quién va a dibujar esa raya?

Si a esas dudas quasi-filosóficas le agregamos el elemento llamado “punto de inflección”, que ya apareció en alguna mañanera, ya estuvo que estará en chino (sin coronavirus) querer emitir algún juicio u opinión que pase la prueba de ácido de la congruencia, al querer evaluar lo que las autoridades hacen a nuestro alrededor.

Lo que sí quiero destacar en este diario es que los mensajes que nos llegan de parte de líderes mundiales confirman que la situación es verdaderamente seria y que el aislamiento es por ahora la única estrategia, a pesar de sus consecuencias económicas.

La Canciller Angela Merkel le llamó el mayor desafío para los alemanes desde la Segunda Guerra Mundial. El canadiense Justin Trudeau destacó los billones de dólares que su Gobierno preparó en subsidios para todos los que se vean afectados por el aislamiento. Eso sin contar que ya su frontera con Estados Unidos limita los cruces a sólo los esenciales.

Por eso propongo que, antes que estar muy pendientes de las autoridades o desgastarnos en opiniones, primero decidamos cómo vamos a enfrentar esta crisis en el microcosmos personal y familiar. Antes que el mundo, primero nuestro mundo.

En mi casa yo sí le he apostado al aislamiento y a la higiene acentuada. He cumplido con un par de salidas laborales, pero fuera de ahí me limito a exponerme lo estrictamente necesario. Si a eso le sumo la solidaridad que puedo brindar a aquellos menos afortunados que yo, con eso ya les dije mi plan de vida para las próximas semanas. Aislamiento y solidaridad.

Bueno, eso, y seguir escribiendo este diario, porque –parafraseando a Chente– mientras el virus no deje de infectar, yo no dejo de escribir.

Como siempre, comentarios dirigirlos a ecampos50@gmail.com o en Facebook en la página Diario del Coronavirus o con el user @eduardocampossemeno.