Por José Jaime Ruiz

@ruizjosejaime

En Nuevo León existen bastantes precandidatos a la gubernatura de 2021: Tatiana Clouthier (Morena), Clara Luz Flores (sin partido), Ildefonso Guajardo (PRI), César Garza (PRI), Samuel García (Movimiento Ciudadano), Víctor Fuentes (PAN), Adrián de la Garza (PRI). El coronavirus los está poniendo a prueba. Lo que hagan o dejen de hacer quedará en la memoria de los electores.

César Garza (alcalde de Apodaca) y Clara Luz Flores (alcaldesa de Escobedo), han destacado entre todos, su función se los exige. Y, sin embargo, han abordado la pandemia de diferente manera. César ejerce un activismo que lo sobreexpone, Clara Luz ha preferido un perfil bajo: que el trabajo hable por ella. En el registro, sin embargo, quedará asentado que entendieron muy bien de política social en tiempos de crisis. Los considero aventajados.

Ildefonso Guajardo (exsecretario de Economía), sabedor de que esta carrera es a largo plazo, ha optado por sobrevivir políticamente, es inmune al contagio de lo contingente. Las oportunidades, sin embargo, huyen. En sus alocuciones en redes sociales a Ildefonso le faltó arriesgar, intentar socializar, es decir, no sólo analizar sino paliar el problema económico de los ciudadanos y de la sanidad de los trabajadores del sector salud. Meterse en el tema de los créditos que se volverá un asunto social y no individual. Convencer a sus conocidos banqueros de que pospongan los pagos al crédito sin caer en la moratoria, en la cartera vencida. Los electores agradecerían esta gestión.

Adrián de la Garza (alcalde de Monterrey) ha entendido mal la crisis. Su campaña con personajes de la localidad para educar a los ciudadanos en contra del coronavirus va a la clase media y baja, entregas de 200 mil paquetes de entretenimiento lúdico-educativos, el programa de mil 500 empleos temporales, aumentar el número de la Tarjeta Regia, acudir a diversos sitios (con imagen de tapabocas, para dar espectacularidad a las visitas) y otras actividades, recuerdan la campaña populista de su amigo, el exgobernador Rodrigo Medina de la Cruz. A Rodrigo le favoreció el populismo porque su contrincante panista, Fernando Elizondo Barragán, huyó de lo público y se resguardó en su casa y en sus oficinas. El problema es que todavía no estamos en campaña electoral, Adrián no tiene contrincante enfrente, hace un boxeo arriesgado, pero de sombra.

El senador Víctor Fuentes, también de bajo perfil, ha intentado dos rutas, la de los créditos (Banorte) y proporcionar medicinas, además de una campaña de concientización. Presumo que Víctor prefiere esperar, aunque a veces derrapa feo, como cuando denunció al secretario de Salud, Jorge Alcocer, y al subsecretario Hugo López-Gatell, por tentativa de homicidio y lesiones. Víctor tendrá que asumir su propia agenda, no la agenda de Mexicanos Contra la Corrupción. Puede volver a lo suyo y seguir proyectando serenidad.

Samuel García se perdió en las redes sociales en la crisis del coronavirus, se le derrumbó su estrategia comunicacional. Además, Samuel no es todo-terreno y sus compromisos personales lo alejan de la vida pública. Samuel, como precandidato, no entendió que su enemigo no es el presidente Andrés Manuel López Obrador. Las críticas sin propuestas sociales son un pantano y, se sabe, los pantanos hunden. Alejado de sus posibles electores, Samuel García se muestra frívolo.

¿Y la diputada por Morena Tatiana Clouthier? No sé. Ella tiene su corazón en Nuevo León y, sin embargo, ha desaparecido.

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