Por Jorge Narváez.

El Coronavirus pegó y duró a todos los sectores empresariales, públicos y sociales. Nunca nos hubiéramos imaginado que los clubes tendrían que disminuir los sueldos a los jugadores.

Bastaron tres semanas para que algunos clubes, como Rayados, anunciaran que el pago completo de jugadores se vería afectado por la crisis que está enfrentando Femsa. Por un lado, ya no hay percepciones económicas a causa de la falta de partidos; por otro, la ausencia de aficionados en las tiendas oficiales también es una merma importante.

Por medio de un escrito explicaron que el sueldo, sólo de la categoría varonil de la Liga Mx, estaría siendo modificado. Mientras que los sueldos de las jugadoras y de categorías inferiores se quedan intactos. ¡Claro! Sería el colmo que les bajaran aún más su salario, sabiendo que es abismal la diferencia.

Suena innecesario que la directiva haya hecho pública su decisión de reducir el sueldo. Se trata de un tema interno, algo que jamás se ha ventilado públicamente. Es insólito que los clubes admitan y exhiban que están en una crisis. Es extraño que tengan que recurrir a esa medida sabiendo los altos salarios que cobran los jugadores. En todo México, se exige a los patrones que mantengan intactos los salarios de sus empleados, aunque no trabajen. En Rayados, y otros clubes, esto no sólo no lo hacen, además lo anuncian.

Tigres no se ha manifestado al respecto y dudo que lo haga, sabiendo que su rival ya se exhibió solito y sin ningún tipo de presión. Aunque lo pudieron haber hecho por verse “solidarios” ante la situación de contingencia, pero tampoco han anunciado algún tipo de ayuda comunitaria.

Los afectados, los jugadores, han sido “solidarios” y han acordado recibir menos sueldo. Aunque sí ha habido uno que otro que se ha quejado de esa decisión, no de Rayados sino de otros equipos. Claro que están en todo su derecho. Los mortales no sabemos qué tipo de necesidades o gastos tengan ellos, algunos son el sustento de la familia, otros pues… llevar una vida de lujos no es fácil, cuesta.

Sería bueno que además de enseñarles tácticas de fútbol, estrategias, sesiones de psicología, también les impartan cursos de administración y les enseñen que el ahorro es un método efectivo para enfrentar emergencias como esta. Digo, es un conocimiento básico que vale para los jugadores, y para todos. No estorbaría una asignatura de este tipo desde los niveles básicos de la educación pública.

Pero lo central aquí, y que nunca ha estado en duda, es que una vez más nos demuestran que el entorno del fútbol es como el de una enorme fábrica que deja enormes ganancias, y que el reparto de esas utilidades se da en un ámbito bastante pequeño, en donde poco sueldo, así como ahora, sigue siendo mucho; y mucho sueldo, como era antes del recorte, es demasiado.

Seguramente, con recortes o sin ellos, ningún jugador morirá de hambre, ni sus familias. Lo inquietante es que en sólo tres fines de semana sin actividad, el jugoso negocio ya da señales de colapso.

Y esto apenas empieza.

Fotografía: Club Monterrey/ Oncediario

@SoyJorgeNarvaez

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.