Andrés Manuel tiene todo para ser el mejor presidente de la historia. La dura crisis actual es la oportunidad perfecta para que demuestre su verdadero tamaño de líder insuperable. No debe, entonces, dejarse engañar por unos cuantos que no le dicen la verdad.

El presidente AMLO ha escuchado a alrededor de 15 empresarios que le dan por su lado. ¿Son los más importantes? Digamos que se trata de los más ricos. Casi todos operan concesiones otorgadas por el gobierno, tienen vocación monopólica, les encantan los contratos con el sector público y están en el grupo denunciando durante tantos años por Andrés Manuel de quienes no pagan impuestos.

Otros empresarios, otras empresarias, miles, que no son tan grandes, de tamaño mediano y pequeño, quienes siempre cumplen con sus impuestos, hombres y mujeres que generan la mayor parte del empleo formal en México, simple y sencillamente no están de acuerdo con el plan del presidente López Obrador para reactivar la economía. Aplauden su idea de apoyar primero a los pobres y a otros grupos vulnerables, pero piensan que no será suficiente para evitar el cierre de empresas y, con ello, el desempleo masivo y la generación de más pobres.

Estoy totalmente de acuerdo con lo expresado en la columna Templo Mayor del diario Reforma:

El presidente del Consejo Coordinador Empresarial (Carlos Salazar) encabezó una reunión que seguramente será histórica.

En una videoconferencia que todo México pudo seguir, Salazar y los 12 sectores que integran el CCE dejaron en claro que no van a esperar a que Andrés Manuel López Obrador reaccione y se dé cuenta de la crisis que va a golpear la economía nacional.

Los dirigentes empresariales plantearon un acuerdo nacional entre ellos y los ciudadanos, al cual seguirán insistiendo que se sume el gobierno. Y es que si algo dejó en claro Salazar, es que esta administración es la que ha cerrado las puertas, pero que ellos seguirán tocando.

El titular de Canacintra, Enoch Castellanos, dijo sin titubear: “Si no hay manera de pagar impuestos, pues simplemente no se van a pagar”. 

Andrés Manuel tendrá que escuchar a la mayoría de los empresarios, quienes ya rebasaron a su gobierno ¿por la derecha?, ¿es de derecha esperar medidas contracíclicas keynesianas?, ¿es de derecha que pidan apoyo hombres y mujeres de negocios que están muy cerca de la quiebra?

El presidente AMLO sabe que no es racional pensar que representan a todo el empresariado mexicano unos cuantos magnates inspirados en el oficio de las relaciones públicas —por no decir, en la más lamentable lambisconería.

Querido presidente López Obrador, hay tiempo de rectificar. Todavía no es demasiado tarde. Todavía no. Pero si el sector productivo mexicano llega a mayo en las actuales condiciones, esto es, sin ningún plan de rescate verdaderamente eficaz, la crisis será terrible, sencillamente de espanto.

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