Por José Jaime Ruiz

@ruizjosejaime

¿Se puede ser más imbécil? El 27 de abril, el día de ayer, el gobernador constitucional del estado de Nuevo León, Jaime Rodríguez Calderón, violó a la Susana Distancia. La restricción implementada en contra de la movilidad y los nuevos horarios del transporte público en la metrópoli de Monterrey, han propiciado amontonamientos, enferma cercanía y posibilidad latente de contraer el coronavirus.

¿Qué no entendió la cabecita del Bronco acerca de la Fase 3? Entramos de lleno al escenario epidémico, a la horizontalidad de la pandemia, por eso la restricción sanitaria no sólo de la distancia sino de las aglomeraciones. La decisión ejecutiva del gobierno de Nuevo León va en contra no solamente de lo sugerido y exigido por las autoridades de salud federal, también es contradictoria de todo lo que se había hecho en la metrópoli. No sólo es un retroceso, es una irresponsabilidad.

Desde ayer se restringió la movilidad en el transporte público en Nuevo León y, en el transporte privado, se conmina a que sólo dos personas se trasladen en un vehículo. Por decisión gubernamental, la primera salida del transporte se da a las 4:00 A.M. y la última a las 9:00 horas, los sábados de 5:00 A.M. hasta las 16:00 horas, se suspendió el servicio los domingos y los días festivos. Después de las aglomeraciones de ayer en calles en espera del camión y en los espacios del Metro, y en los mismos transportes, las autoridades flexibilizaron la medida porque posterior al caos multitudinario, hoy martes existen cambios ya que se ampliará una hora, de 15:00 a 21:00, el horario vespertino.

Como muchas cosas de las que suceden en Monterrey, la movilidad es clasista, ahí está el ejemplo de San Pedro que restringe la entrada al municipio de personas que no habiten en él con medidas autoritarias, retenes, que atentan la libertad de tránsito. La torpeza ejecutiva del Bronco ya lo confrontó con los alcaldes metropolitanos de Monterrey que tiraron a lucas varias de sus exigencias. Mientras tanto, con las torpes medidas de restricción del transporte público, funcionarios del gobierno de Nuevo León trataron de justificar el caos: “Hemos logrado reducir drásticamente la movilidad. Sé que afectamos a algunos pero hay que hacerlo”. Pues eso, redujeron la movilidad y propagaron la enfermedad. ¿A cuántas decenas afectaron con el coronavirus?

La movilidad en Nuevo León es clasista. Quien tiene dinero se queda en su casa o, cuando requiere, se mueve resguardado, protegido. Los del día a día no tienen opción, hay que jalar. En plena Fase 3 el Bronco facilitó la cadena de transmisión al restringir los horarios de la movilidad pública. No aplastó la curva, aplastó a los ciudadanos. Chínguese la raza. Para la raza, el camión no pasa.

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