Por Waldo Fernández

No cabe duda que la crisis que estamos viviendo implica un reto enorme para la sociedad de Nuevo León y el gobierno del estado, los alcaldes y en general para toda la clase política,  pero es la autoridad estatal quien tiene la responsabilidad de conducirnos a través de esta crisis y les guste o no, el principal responsable del impacto que tenga el coronavirus en la entidad.

Si previamente hemos hablado del buen trabajo que se hizo en materia de salud, también hay que señalar que ese buen trabajo va de la mano de la responsabilidad, si algo sale mal se le cargará en la cuenta al gobierno del Estado.  

Hago hincapié en ello porque desde el mismo gobierno empiezan a dar señales de buscar la forma de justificar sus errores o, como se dice coloquialmente, de “zafarse”… trasladándole a usted y a mí la culpa por el resultado de decisiones que ellos se obstinaron en tomar.

Para muestra el mensaje del secretario de gobierno que circuló el fin de semana pasado en redes sociales en la cual de manera tramposa, por decirlo de alguna manera, advierte sobre el aumento en el número de contagiados de covid atribuyéndolo a que la gente ha relajado las medidas de contención y ha salido más a la calle. 

Lo que no menciona es que fue precisamente el mismo gobierno quien relajó la seriedad con la que se debe tratar una crisis de esta magnitud generando aquella célebre confusión de la “ley seca” que súbitamente hizo que la gente se volcará a las tiendas a comprar cerveza. 

Quizás eso no sea tan relevante, pero lo que sí lo fue y además fue muy grave, fue implementar la brillante idea de reducir el transporte público, ocasionando que la gente que no puede quedarse en casa y tiene que seguir yendo a trabajar se expusiera a aglomeraciones que aumentaron el factor de riesgo. 

A juzgar por las fechas ese fue el error que disparó el número de contagios, aunque ahora ellos pretenden endosarle la culpa a usted y a mí por, según ellos, habernos relajado…  

El mensaje tampoco dice nada sobre la exigencia por parte de muchas personas para que la administración estatal informe de manera clara y transparente… ¿qué se ha comprado durante esta crisis?, ¿a quién?, ¿a qué precios?… Porque existe un velo de duda que en medio de esta crisis alguien podría estar aprovechándose para favorecer a particulares. 

Como era de esperarse el mensaje tampoco menciona la incapacidad del gobierno para generar consenso con los alcaldes y definir una única ruta para la reanudación de actividades. Y menos aún con la federación, con quien a mitad de la pandemia decidieron iniciar una disputa muy fuera de tiempo respecto al Pacto Fiscal. Un tema que se tiene que discutirse, pero que no es tiempo de hacerlo ahora. 

Parece muy fácil echarle la culpa a la gente, pero los gobiernos son elegidos para ejercer el liderazgo sobre todo en los momentos de crisis como este y  en eso, en ejercer el liderazgo, una vez más volvieron a fallar. 

Cuando el liderazgo de un gobierno, una habilidad que se enriquece día a día con congruencia y autocrítica, sucumbe ante las ocurrencias y carece de seriedad, la gente y el resto de los actores políticos con los que interactúan dejan de creerle y tenerle respeto. 

Sin nadie que lidere en medio de la tormenta es muy fácil que las medidas de contención se relajen y cada quien haga lo que quiere, pero eso no le quita al gobierno su responsabilidad, 

La responsabilidad es sólo de ellos, en el momento más difícil en la historia reciente del Nuevo León, hubo un buen trabajo inicial, pero luego cayeron en mensajes contradictorios. Ojalá tengan tiempo de recomponer para que ese trabajo inicial termine bien porque eso es lo que se merece Nuevo León. 

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