Cualquier observador mal pensado podría pensar que toda esta serie de malentendidos y confusiones con cifras y fechas sobre el coronavirus se inscriben en una intencional campaña de desorientación para que nos olvidemos de algo fundamental; el destino de la economía nacional una vez que termine esta pandemia que a los mexicanos nos ha traído como diablo en pastorela.

No pretendo restar importancia a los más de diez mil muertos que llevamos en cualquiera de las contabilidades oficiales ni que esa suma se incremente en las semanas que siguen. Un muerto es más que suficiente para preocuparse, sobre todo si es cercano nuestro. Pero cualquiera que sea el número de decesos, que no va a cesar porque el virus llegó a este mundo para quedarse y dentro de dos años todavía sabremos de infectados por él metidos al hospital, y de las medidas de higiene precautoria a las que debemos acostumbrarnos para lo que nos queda de vida, esa cifra palidece frente  las otras consecuencias, las del bolsillo.

Me queda claro que el presidente López tiene otros datos. Lo dice y lo repite todas las mañanas ante un público cada vez más magro y cada vez más aburrido y palero: con la eliminación de la corrupción, fenómeno que desapareció de un plumazo con la llegada de la Cuarta Simulación y con los ahorros generados con las radicales rasuradas al gasto público que no esté destinado al llamado bienestar –que ya sabemos que son los regalos con gorgojo de compra de votos a los ninis, los sembradores del futuro y los estudiantes- él dispone de fondos suficientes para cubrir cualquier eventualidad económica.

Veamos los números. Según el Banco de México, hasta ayer un millón cuatrocientos mil mexicanos habían perdido su trabajo y nos vamos a tardar por lo menos seis años para recuperarlos, si nos va bien. Esos trabajadores son los que estaban inscritos en el Seguro Social; si le agregamos a los que operaban en la economía informal, podríamos llegar al número estimado de dos millones de desempleados, unos ocho millones de mexicanos contando a sus familiares. Los mismos dos millones de empleos que el presidente López había prometido crear durante el 2020. Las pérdidas en metálico llegaban ayer a 112 mil millones de pesos, casi el doble de los sesenta mil millones comprometidos por el presidente para entregar a las entidades federativas para la recuperación. Las predicciones del Banco de México son que la economía caerá en ocho puntos porcentuales, esto es decremento en lugar de crecimiento. Claro, la recuperación de la paridad del peso frente al dólar es considerada como un triunfo de la política económica de la Cuarta Simulación.

Otras cifras, aunque al presidente López no le guste hacer comparaciones. 

La Unión Europea aprobó hace tres días la entrega de 750 mil millones de euros a sus países miembros, para ayudar a su recuperación. A España le tocan 140 millones de euros, la mitad a fondo perdido, es decir, sin retorno.

750 mil millones de euros, a como estaba ayer el euro, en 24 pesos con 47, resultan 293 billones, 640 mil millones de pesos. Esto en los billones a la mexicana, que son millones de millones y no a la gringa, que cuentan mil millones como un billion. No serán suficientes para recuperar la economía europea, pero es un apoyo importante y necesario.

De esto es de lo que la administración del presidente López no quieren que nos enteremos. Porque el día que nos enteremos…….

No va a pasar nada. Porque ansina semos y seguirá la yunta andando.

PREGUNTA PARA LA MAÑANERA, porque no puedo entrar sin tapabocas.: Señor Presidente, con todo respeto: ¿Vale la pena la muestra de culto a la personalidad que fueron siempre los banderazos de inicio de obras de todos los presidentes neoliberales para poner en peligro su propia salud la semana que viene?

‎felixcortescama@gmail.com

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.