Por José Jaime Ruiz

@ruizjosejaime

El comentarista no tiene quién le escriba… o le filtre. La comentocracia se quedó sin correas de transmisión con la 4T. Hace dos meses publiqué en este espacio: “Antes escribíamos sobre reguero de pólvora, ahora podemos decir ‘como reguero de tuits’. Y así pasó, como reguero de tuits desde el viernes se escribe sobre la posibilidad de cambios en el gabinete del presidente Andrés Manuel López Obrador. La nota, que no noticia, fue sembrada en la columna de Mario Maldonado en El Universal, luego sus patrocinadores la propagaron en las redes sociales”.

Los “cambios” se volvieron tendencia, sobre todo en WhatsApp: “Hay algunos que ya pusieron su renuncia sobre la mesa, pero el Presidente les dijo que no es el momento, que no puede mostrar debilidad ante la emergencia sanitaria y económica, que se esperen a mayo”.

Terminó mayo y los vaticinios del columnista volador no se cumplieron. Ni se fue Arturo Herrera ni Marcelo Ebrard suplió a Olga Sánchez Cordero ni Hugo López-Gatella a Jorge Alcocer. Y ahí siguen Graciela Márquez y Alfonso Romo.

Los columnistas son patéticos, ahora Denise Dresser pondera a algunos de los secretarios y termina, porque no se oponen al presidente Andrés Manuel López Obrador, llamándolos amanuenses. Y Salvador García Soto, a falta de análisis, califica como “halconas” a Irma Eréndira Sandoval, Rocío Nahle y Luisa María Alcalde.

¿Ya se fue Olga? ¿La suplió Ebrard? ¿Alcocer le cedió su secretaría a López-Gatell? ¿Y Herrera?

Articulistas voladores, analistas como amanuenses de Claudio X. González Guajardo, comentaristas que inventan tema donde no hay tema… Así la pobreza intelectual de los ideólogos de nada.

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