Por Eduardo Campos Sémeno

Diario del Coronavirus 080. 3 de junio de 2020

6,498,880 infectados confirmados

385,679 muertes reportadas

Medianoche

Hace dos meses y medio, cuando vi que el mundo empezaba a cerrarse por el coronavirus y que México iba por las mismas, me motivé y se me ocurrió –después de dos años de no escribir un artículo– comprometerme a escribir este diario con la intención de no fallar un solo día. Se me hizo fácil.

Cualquiera que haya estado en posición de escribir notas, entrevistas o editoriales, sabe que no es sencillo semejante compromiso, sobre todo si se desea mantener ciertos estándares de calidad, de interés y de profesionalismo.

La disciplina de sentarse a escribir y la “talacha” periodística de desarrollar el escrito, la han llevado mejor que yo por años los compañeros de este sitio de información. Los Tubos está lleno de periodistas que pueden dar clases en constancia y talento, y a los que admiro, empezando por el creador, famoso, amigo, José Jaime Ruiz.

Con esos ejemplos de perseverancia, lo que yo veía más como reto eran, en realidad, los temas para escribir. No sabía cuánto tiempo duraría esto, y la temática y las ideas podrían ir escaseando, pensé. Ha sido larga la jornada porque las semanas se volvieron ya meses y esto aún no acaba.

Afortunadamente me equivoqué. En 80 días nunca faltaron los tópicos alrededor de esta pandemia. El encierro y el compromiso con el Diario del Coronavirus, me mantuvieron en contacto con las redes sociales, los medios y todo lo que ocurría localmente, en México y en el mundo sobre este tema. Lamento decir que no vi mucho Netflix.

Así, fui escribiendo sobre los niveles y retos del aislamiento, los hobbies, las urgencias económicas, la solidaridad, el chevegate y la chevecrisis, las grillas locales y federales, los conciertos con múltiples artistas desde sus casas, lo mejor y lo peor de la televisión mexicana, del auto aprendizaje, la tecnología, de un caso conocido de coronavirus, de las razones por las crisis hospitalarias alrededor del mundo.

De la desesperación, los problemas psicológicos que arreciaron, de los retos y de los avances médicos, de las acciones de gobiernos de muchos países, de aperturas económicas, de funcionarios novios de rancho, de alcaldes buenos para el show, de la mal llamada nueva normalidad, de las video llamadas.

De los padres de infantes como héroes del encierro, de los lamentos de la IP, mucho sobre los números de la pandemia, de los tercos que no se quedaron en casa, del miedo, la incertidumbre y el ocio. Tantos y tan variados temas que, mirando hacia atrás, no me acuerdo ni cómo le hice.

Menciono todo esto sólo para comentar que, aunque suene a cliché, yo que escribí fui el primer beneficiado por los artículos, no sé cómo le iría al lector, ¡ja!

Ya en serio, hice mi mejor esfuerzo, este diario me obligó a poner atención, a tener empatía, a buscar ser solidario, a estar conectado, a leer, investigar y a desempolvar la intención y las ganas de seguir escribiendo.

Termino hoy esta versión del diario no porque no haya temas o no aprecie este “rincón” periodístico. Lo que pasa es que vienen tiempos políticos importantes para Nuevo León y para México y hay proyectos a los que les debo atención y tiempo. La pandemia no tiene para cuándo y siempre podré revisitar este diario para alguna actualización, si mi anfitrión de Los Tubos me permite.

Eterna gratitud a quienes han leído este diario y a JJ por aguantarme. Espero que sigamos sorteando el coronavirus y que nos deje pronto continuar con nuestras vidas.

Cosas interesantes hay en el futuro. Les recuerdo que en unos cuantos días estaremos a un año de la elección para gobernador y todavía no hay nada claro ni definido en el ambiente político. Como dirían en el rancho, si por aquí andamos, ahí estaremos.

Como siempre, comentarios dirigirlos a ecampos50@gmail.com o en Facebook en la página Diario del Coronavirus o con el user @eduardocampossemeno.

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