Por Jorge Narváez

“Que nadie le diga qué hacer a Ricardo Ferretti”. Ese ha sido el mensaje que subliminalmente ha transmitido el entrenador de Tigres, sin duda también el responsable de los pobres resultados que ha obtenido Tigres en el arranque del Guardianes 2020.

Desde que Leonardo Fernández fue comprado por Tigres, la afición aplaudió la transacción, pero duró poco el júbilo, porque fue enviado en préstamo a Toluca donde se convirtió en figura en muy poco tiempo. Con toda la razón los aficionados comenzaron a solicitar el regreso del delantero, porque tal parece que no confiaban en Gignac, Valencia o Vargas. Y así fue, la directiva cumplió el capricho y lo anunciaron como refuerzo de equipo.

La directiva cumplió, pero ahora la afición tenía un reto sumamente difícil de superar: Ricardo Ferretti. Y hasta el momento el Tuca va ganando diez mil a cero. Los reclamadores no han logrado que el entrenador coloque en el once inicial a Leo. El Tuca siempre ha dicho que no ejecutará las peticiones de la afición, sobre todo si un jugador aún no está adaptado al cien por ciento al sistema que les ha dado cinco títulos en la era de Ferretti.

Se les olvida la naturaleza de Ricardo, con su forma de juego y su opinión sobre andar debutando o colocando jugadores en la cancha nada más para cumplir con el capricho de unos cuantos o unos muchos. No lo hará. Sólo se enojan en vano.

Aquí aplaudo el respeto que tiene el presidente del club, el Ing. Alejandro Rodríguez, al puesto y a las decisiones de su amigo y empleado. En otros equipos, desde el primer partido obligaría a los entrenadores a colocar en el once a los jugadores estrellas que llegan de refuerzo.

El que sabe es Tuca, el profesional es Tuca, el que entrena es Tuca, el que observa los entrenamientos es Tuca; la afición no hace nada de eso. Entonces deberían de dejar al director técnico que haga su trabajo y, si bien los resultados en estas tres jornadas no son los mejores, tampoco hay por qué refugiarse en un jugador para solucionar el problema. Sobre todo porque ni se sabe cómo la está pasando con esta nueva etapa.

El funcionamiento del equipo no anda bien pero tampoco tan mal, sólo hay que recordar dos cosas: la primera, que va comenzando el torneo; la segunda, que los jugadores van saliendo de un aislamiento por la pandemia.

Si echamos toda la carne al asador, después no tendremos otra cosa que ofrecer para otros escenarios como la Liguilla. Es momento de poner en el panorama la estrategia que está implementando Ricardo para este torneo atípico, que aún existe el riesgo de volver a cancelarse.

Fotografía: Mexsport/ ONCE Diario

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