Por José Jaime Ruiz

@ruizjosejaime

josejaimeruiz@lostubos.com

En el PRI realmente existente, el exgobernador Rodrigo Medina de la Cruz es tóxico. El alcalde de Monterrey, Adrián de la Garza, y el coordinador de los diputados priistas en el Congreso local, Francisco Cienfuegos, deberían de excluir a Rodrigo. La pregunta no es si pueden, ¿quieren? No lo necesitan, a menos que “invierta” parte del dinero que se robó junto con su padre y hermano.

Rodrigo Medina es el gran negativo del PRI, mantenerlo o resucitarlo, es un error. Ni siquiera tendrían que plantearse Paco y Adrián si son medinistas o exmedinistas. “Comprar” a Alejandro Moreno no es comprar al PRI, Alito los va a traicionar, es su historia. Seguir la línea de exclusiones fundada por Medina es catástrofe futura. Ni unidad hechiza ni unanimidad precaria, hay inclusión o hay deserción.

Andrés Manuel López Obrador está destruyendo al PRI y a los azulados de Felipe Calderón. Y en Nuevo León parece que no se dan cuenta. Hay soberbias que prefiguran derrotas. El PRI desplazado se iría con la candidatura de Clara Luz Flores Carrales. Una expriista que puede asumir el morenismo sin problemas.

No sé si Paco y Adrián han evaluado el factor Jorge Mendoza. Desde hace meses Jorge trabaja en contra de Paco, no tanto de Adrián, quien le ha dado contratos a su familia. Jorge tiene el gran picaporte de la puerta de Julio Scherer, quien decide muchas cosas, no solamente jurídicas, en el país. Para acabar rápido, son socios.

Si Paco y Adrián siguen apostando al liderazgo de foto de Rodrigo Medina, van a perder. Y gastan demasiado en un futuro político vacío. Pueden intentar otras rutas, sí, pero como esa es otra historia, la narraré en otra ocasión. Por lo pronto: ¿fuera tóxicos?

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.