Por Félix Cortés Camarillo

El que tenga un amor,

Que lo cuide, que lo cuide…

Salud, Dinero y Amor, Rodolfo Sciamarella

Lakshmi Mittal -él nació en Rajasthán- es el presidente de la compañía de la India que lleva su apellido y es la mayor productora de acero en el mundo. Su nombre, Lakshmi, es el de la diosa hindú de la buena fortuna y la abundancia, del amor y la riqueza, de la flor de loto y la fertilidad; dice su fama que la diosa garantiza el bienestar y la prosperidad a los humanos y la obtención de abundancia material y espiritual.

No es casualidad que la compañera de Joe Biden para las elecciones de comienzos de noviembre se llame Kamala Harris: su madre es de origen indio y Kamala en sánscrito es uno de los nombres que Lakshmi tiene en la India. El padre de Kamala es un norteamericano-jamaiquino. La senadora Harris será la primera candidata a la vicepresidencia de los Estados Unidos que es negra e hija de dos descendientes de inmigrantes. Eso no debiera sorprender a nadie aunque marque un hito histórico: se nos olvida con frecuencia que los Estados Unidos fueron forjados con el trabajo y el esfuerzo de las migraciones de todo el mundo.

Nacida en Oakland, California, Kamala Harris vivió en su niñez cierta forma de discriminación racial y étnica; eso ha contribuido a su orientación política. Ella apoya la integración racial y otras posturas nada gratas al hoy presidente Trump.

Toda esta serie de circunstancias hace que la selección de la señora Harris represente una inyección de vigor a la ascendente carrera de Biden hacia la presidencia. Este año ha sido particularmente cruel para la comunidad negra de los Estados Unidos. La pandemia y su consecuente crisis económica que se traduce en desempleo y poco dinero le ha pegado fuerte a los estados con población negra alta. El asesinato de George Floyd en Minneapolis por parte de un policía ha calado profundo en la sensibilidad política norteamericana.

A ello hay que agregar que la senadora tiene fama de ser una muy buena oradora y sarcástica eficaz.

Faltan diez semanas para las elecciones y en el particularmente complejo sistema electoral presidencial de los Estados Unidos, como en el béisbol esto no se acaba hasta que se acaba, no se puede pronosticar nada con ceretza. Lo cierto es que el presidente Trump ha resentido el impacto de la senadora Harris en la boleta contrario, al grado que ha reaccionado muy en su estilo: con el insulto y la descalificación irrespetuosa.

El sistema norteamericano le pone más pimienta a esta selección. En caso de la ausencia del presidente por cualquier motivo grave, el vicepresidente asume el puesto, como ha sucedido ya en el pasado. El cargo de vicepresidente conlleva encabezar las sesiones del Congreso y emitir un voto decisivo en caso de empate. Otro sí: Biden cumplirá 78 años tres semanas después de las elecciones y si llega a ganar difícilmente buscaría la reelección siendo octogenario. La señora Harris tiene 55 años hoy.

Hagan sus cuentas, recordando que en esto, como en todo, hay que tener salud, dinero y amor.

PREGUNTA para la mañanera, porque no me dejan entrar sin tapabocas: con todo respeto, Señor Presidente, ¿hay algún motivo político para repentinamente casarse con la vacuna norteamericana contra Covid 19 por encima de la oferta de China y la eventual de Rusia o la India?

‎felixcortescama@gmail.com

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