Por Félix Cortés Camarillo

Voy viviendo ya de tus mentiras

Sé que tu cariño no es sincero…

Armando Domínguez Borrás, Miénteme

Ayer escuché una discusión sobre si la cualidad mayor del presidente López era la genialidad o la pillería. Al no poder inclinarme hacia alguno de los dos platillos llegué a la conclusión de que es un pillo genial. Un excelente demagogo, diría yo, con posturas extremas que llegan al histrionismo cómico.

Uno puede aceptar cierta veneración de la pobreza como instrumento de hacerse del poder político y conservarlo: la cuarta simulación no quiere que la pobreza deje de existir. Necesita que los pobres permanezcan así el mayor tiempo posible, atados por las dádivas y las generosas concesiones al carro del poder; no es nada nuevo. Los regímenes anteriores recorrieron esa brecha muchos años.

Con una diferencia: el presidente López manifiesta una particular aversión personal -que por cierto no comparte su familia- por el bienestar personal que llegue más allá de la mediocridad. El avión que no tiene ni Obama fue solamente un indicio de esa manera de pensar. La más reciente muestra, fue la condena a que los futbolistas profesionales ganen cifras millonarias que les permitan comprar uno, dos, tres, diez Ferraris, o la repetida condena a que alguien por su esfuerzo y su capacidad pueda ganar más de cien mil pesos mensuales. Es la veneración de la mediocridad.

Si la envidia fuera tiña, decía mi abuela….

Pero eso es anecdótico, como el Ferrari de López Mateos que Duarte -dice Lozoya Austin- le regaló a Peña Nieto. Mentira pura.

Los nuevos parámetros éticos a los que nos tenemos que acostumbrar tienen en su primerísimo lugar la convicción de que una mentira dicha con persistencia se convierte en mentira. Lo que diga el delincuente Lozoya se da por verdadero, sólo porque lo dijo. Para el caso del presidente López, mentira oficial.

Ayer por la mañana, el presidente López soltó una de esas mentiras que basa en sus “otros datos” y que no hay en el dócil público de su soliloquio mañanero -tal vez aspirantes a un consulado cómodo- quien lo cuestione. Hablando de los créditos alrededor de la planta de fertilizantes Fertinal hace cinco años, el presidente López se reventó el dicho de que “¿saben quién daba los créditos? La banca de desarrollo: Nacional Financiera y Bancomext. Estaba un hijo del ex presidente De la Madrid y el actual gobernador del Banco de México”. Se refería a Alejandro Díaz de León, quien ayer mismo rendía su informe. Mentira vil. Díaz de León se hizo cargo del Banco de Comercio Exterior después de que los créditos de referencia se aprobaran.

Pero no hay mentiras huérfanas.

Casualmente, ayer mismo el Banco de México, el señor Díaz de León, dio a conocer en su informe que el deterioro de la economía mexicana llegó a casi el 13 por ciento. Que no volveremos a la realidad económica nacional de enero pasado antes de cinco años. Una afirmación indubitable que resulta muy dolorosa para quien se pasa todos los días a decirnos por la tele que vamos muy bien en lo económico, en la salud, en la seguridad, en la felicidad.

PREGUNTA para la mañanera porque ahí no me dejan entrar sin tapabocas: con todo respeto, Señor Presidente, váyase pronto de Monterrey hoy; no es bien querido.

‎felixcortescama@gmail.com