Por Waldo Fernández

Recientemente circuló en redes sociales el video de una sucursal del Banco del Bienestar a mitad de una carretera en algún lugar del norte de México. 

Lo que para algunos parece ser un banco en medio de la nada es en realidad un vistazo al México profundo, al México real en donde a diario se hace presente la discriminación financiera, una más de las tantas discriminaciones que lastiman a México. 

Para abatir dicha discriminación este gobierno ha echado  a andar un esquema de bancos del bienestar que tienen como objetivo central fomentar la inclusión financiera, algo que quienes vivimos en las ciudades pocas veces nos detenemos a considerar.  

Encerrados en nuestra realidad luego llegamos a dar por sentadas tantas y tantas cosas que no nos damos cuenta que en el México rural las personas no tienen las mismas facilidades o servicios. 

Para que te des una idea, hay poblaciones rurales, y no son pocas, en donde todavía en el 2020 no cuentan con drenaje y hacen uso de letrinas. Me tocó verlo cuando fui diputado. 

Si eso pasa con un servicio tan básico como el drenaje o el agua potable es de esperarse que en cuestiones de inclusión financiera la situación sea todavía peor.  

Pero, ¿qué significa inclusión financiera? Significa que todos las personas tengan acceso a los servicios bancarios. A una cuenta de ahorro, a un cajero automático o a un crédito, por ejemplo. 

Productos a los cuales tiene acceso el ciudadano promedio en las ciudades, pero que todavía están lejos de estar al alcance de todos en el México profundo.  

Pero aquí viene otro problema o error de concepción sobre el tema de inclusión financiera que claramente se aprecia en el video que te comenté al principio.

Quien realiza la grabación se queja de que el banco está en medio de la nada y que atenderá muy poca gente, incluso enfoca a una comunidad vecina que se aprecia en la lejanía. 

La gente piensa que la banca de desarrollo tiene que ser vista como negocio, lo cual es un error. 

Si ese banco del video que está ubicado en un lugar al que no han llegado otros bancos comerciales quiere decir que nunca llegarán porque para ellos no es negocio. 

Si la banca comercial no llega, el estado mexicano tiene la obligación de hacerlo para atender a esa gente y fomentar precisamente la inclusión financiera.  

Si llegado a este punto todavía no dimensionas la gravedad de la situación al respecto, dejame darte unos datos. 

Hasta el 2018 en México solo el 68% de la población adulta, es decir mayores de 18 años, contaba con algún producto financiero. 

Esa población adulta ronda en alrededor de 80 millones de personas, si cerramos en esa cantidad el número quiere decir que más de 25 millones de personas no tienen acceso a producto alguno de la banca comercial. 

¿Entiendes ahora la gravedad del problema?

Por otra parte, la Encuesta Nacional Inclusión Financiera (ENIF) revela que el nivel de ingreso es la principal razón para no estar incluido financieramente.

El 53% de la población adulta afirma que los ingresos insuficientes son la razón principal para no tener una Afore, 33% para no tener una cuenta, 25% un seguro y 23% para no adquirir un crédito.

Aquí habrá quien cuestione que si esa gente tiene ingresos insuficientes entonces cómo accederán a los servicios del banco de bienestar. 

La respuesta es porque el Banco de Bienestar no cobra comisiones, contrario a lo que sí hace la banca privada, a la cual por cierto ya se le ha criticado precisamente el alto cobro de estas.  

Estos bancos  del bienestar están ahí para atender a las personas de esas comunidades que no tienen acceso a bancos y que con ello padecen discriminación financiera. 

Pero además es MUY probable que en esos bancos del bienestar, como el que aparece en el video, lleguen una cantidad importante de divisas enviadas por nuestros paisanos en Estados Unidos. 

Visto así… ¿verdad que la cosa tiene sentido? 

Finalmente la anécdota de ese video no debería ser encontrar un banco del bienestar en medio de la nada, como irresponsablemente y sin conocimiento se critica. 

La anécdota debería ser preguntarnos por qué durante años no se ha atendido a esa población, por qué los gobiernos anteriores los excluyeron de un servicio, como es el de la banca, de primera necesidad en este siglo.   

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