Por Carlos Chavarría

Ya se cumplió con las formas modernas del dedo y MORENA tiene nueva dirigencia. Es difícil saber que tan efectivo sobre las preferencias electorales resultará este cambio de organigrama hacia el 2021, habida cuenta del residuo de inconformidades que dejó como pasivo indeseable.

Ahora insistirán en  vendernos el garlito de que con una encuesta se pueden tomar decisiones tan importantes como la elección de dirigentes de un partido político. Cuidado.

Los partidos políticos son  organizaciones que canalizan el conflicto social con el poder para acceder al mismo de forma pacífica y sin privilegiar la ruptura.

Si los partidos políticos pierden su capacidad para absorber las tensiones políticas inherentes al “juego del poder” a través del debate y la negociación en su interior, lo que se causará es la trasmisión del conflicto por lo no resuelto hasta los órganos del gobierno. Ahí perdemos todos y no solo ellos.

El PRI perdió su capacidad de aglutinación y conducción cuando olvidó el debate serio y dejó todo en manos del “fiel de la balanza”, del presidente en funciones, y sin éste ultimo quedó a la deriva de sus arreglos oscuros de los grupos en el poder.

MORENA, al fin integrado por “priístas” supuestamente cansados de tal estado de cosas, ahora quieren repetir el proceso de entrega al presidente de lo más trascendental, la elección de sus dirigentes.

 El retroceso de MORENA es catastrófico. El caudillismo que reinventa López Obrador, a cambio de un líder afín a su errado modelo de gobernar y dirigir la política, no lo puede llevar sino al mismo resultado: el desánimo de sus partidarios por más  obcecados  que sean a su favor.

Los partidos ganan preferencias electorales del publico abierto y esas sí pueden ser medidas mediante encuestas, para ganarlas, los partidos necesitan del trabajo desinteresado de miles de personas que los integran en pos de un modelo de futuro donde ocurren cosas buenas para todos, sean del partido que sean.

Entonces al interior de los partidos se requieren consensos  mínimos deseables. Cuando las camarillas del presidente, gobernador o alcalde de turno se posesionan hasta de la ideología y  programas sin respetar a nadie más lo que ocurre es la  simulación como respuesta a todo.

“La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados”. Groucho Marx.