La aspirina es uno de los analgésicos más utilizados en el mundo para aliviar malestares ocasionales, como dolores de cabeza, musculares y fiebre, pero sus beneficios también serviría para tratar padecimientos más complejos, como el coronavirus.

Hace unos días, se reveló un estudio de la Universidad de Maryland, en Estados Unidos, que sugiere que el ácido acetilsalicílico, mejor conocido como aspirina, puede ayudar a proteger a los pacientes de Covid-19 contra complicaciones cardiovasculares.

Ahora, científicos del Reino Unido piensan analizar su potencial como tratamiento contra el Covid-19 en uno de los mayores ensayos que realizará el país para determinar si puede reducir el riesgo de coágulos sanguíneos en personas que sufran la enfermedad.

Peter Horby, uno de los expertos detrás del proyecto denominado RECOVERY, que analiza varios tratamientos potenciales para el Covid-19, comentó sobre la inclusión en sus estudios de la aspirina, que suele usarse como un diluyente de la sangre:“Hay razones claras para creer que (la aspirina) podría ser beneficiosa, y es segura, barata y ampliamente disponible”Peter Horby, científico

Los pacientes infectados por coronavirus tienen más riesgo de sufrir coágulos por sus hiperreactivas plaquetas, los fragmentos de células que ayudan a detener el sangrado. La aspirina es un agente antiplaquetas y puede reducir el riesgo de coágulos, destaca RECOVERY en su sitio web.

Se planea que en el estudio participen al menos dos mil pacientes, quienes recibirán reciban de forma aleatoria 150 miligramos de aspirina diarios o un placebo, junto a su régimen habitual.

Los resultados serán comparados con los de al menos otros dos mil pacientes que reciben el tratamiento estándar contra el COVID-19 por su cuenta, detalla el sitio web.

Otros tratamientos probados en el ensayo RECOVERY son el antibiótico azitromicina y el cóctel de anticuerpos Regeneron. que fue usado para tratar los síntomas de Covid-19 de Donald Trump, presidente de Estados Unidos.

RECOVERY fue el primer ensayo que mostró que la dexametasona, un esteroide barato y ampliamente disponible, podría salvar la vida de personas gravemente enfermas por coronavirus.

También mostró que el fármaco contra la malaria hidroxicloroquina, otrora promocionado por Trump, no aportaba beneficios en el tratamiento de pacientes con COVID-19.