Keanu Reeves ha estado rodando hasta la semana pasada escenas de la cuarta entrega de la película de culto «Matrix» en los estudios de Babelsberg, en Potsdam, a media hora de Berlín. Las fiestas y concentraciones de más de diez personas están prohibidas en Alemania a causa de la pandemia, pero la euforia del final del rodaje impidió al equipo, aparentemente, reprimir la emoción del momento. 

Los primeros de los más de 300 invitados acudieron a las seis de la tarde del jueves al complejo Ranbow. El nombre en clave del evento, con el fueron contactados los asistentes a través de las redes sociales y tras el que esperaban burlar la vigilancia policial, era «Icecream Teamevent». 

Todos tenían que llevar mascarilla, pero la mayoría dejaron de usarla apenas entraron en el local. Y los test gratuitos que se ofrecían a la entrada seguramente hicieron que muchos se sintiesen más seguros, pero no advirtieron sobre personas infectadas en las 48 horas anteriores a la celebración ni que la fiesta incurriese en varios incumplimientos de la normativa de restricciones. 

Apenas aparecieron las primeras fotos de la fiesta en las redes sociales, las autoridades alemanas tomaron medidas y ahora tanto el actor como el equipo de rodaje se enfrentan a severas multas.

Además del actor, asistieron al evento las directoras Lana y Lilly Wachowski, junto con personalidades del cine berlinés como Christoph Fisser, Toby Onwumere, Eréndira Ibarra, Brian J. Smith y James McTeigue. También Alexandra Grant. 

«El ambiente era extravagante, había go-gos, un estupendo DJ, una estación de tatuajes para todo el que quisiera llevarse un recuerdo… la verdad es que fue una fiesta memorable», ha declarado una de las invitadas a la prensa local. 

Justo a la pista de baile, un puesto de sushi servía comida japonesa, además de un buffet y otros puestos de pizza y currywurst, la más típica de las salchichas berlinesas. Un barra en el extremo izquierdo servía las bebidas. Para situaciones más íntimas, los invitados podían retirarse a una tienda beduina o una caravana.

Keanu Reeves y Alexandra Grant ocuparon una mesa junto a la pista de baile, acompañados por una botella de vino, y abandonaron el evento pasadas las ocho y media de la tarde, pero la mayoría de los invitados continuó de fiesta hasta bien entrada la madrugada. 

Según el Ministerio de Salud de Brandeburgo, «los eventos bajo techo solo se permiten después del registro y la correspondiente aprobación, con un concepto de higiene al que hayan dado el visto bueno las autoridades sanitarias y con un máximo de 50 personas con mascarillas y distancia, condiciones que no se cumplían en ninguno de los casos». Los eventos con carácter de entretenimiento, sencillamente, no reciben autorización. 

Las autoridades sanitarias lamentan que la fiesta se celebrase, «con una manifiesta insensibilidad a los problemas de salud que puede ocasionar este comportamiento para muchas personas que no disfrutaron de esa fiesta», y sobre todo señalan su disgusto por el hecho de que el equipo hiciese pasar el evento fraudulentamente como un rodaje. 

«Según la producción, fue el último día de rodaje de la película. Fue una escena de celebración que se filmaba como parte del metraje y en la que se cumplieron los requisitos de higiene. Los invitados llegaron como extras», ha justificado Bianca Makarewicz, portavoz de Studio Babelsberg. 

Varios testigos, personal contratado para el servicio, han coincidido sin embargo al declarar que «no era un rodaje, no había direcciones escénicas en el lugar, no había ningún silencio y nadie estaba filmando». Warner Bros., distribuidor de «Matrix», que alquiló el estudio, ha preferido mantener silencio sobre el evento.