Por José Jaime Ruiz

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@ruizjosejaime

Hasta ahora Adrián de la Garza ha demostrado ser un buen funcionario público, pero un mal candidato a puestos de elección popular. El alcalde de Monterrey llega a la candidatura priista a la gubernatura de Nuevo León con muchos problemas. En primer lugar, cargar en sus espaldas con el grupo de interés encabezado por el exgobernador Rodrigo Medina de la Cruz y su prótesis política, el diputado local Francisco Cienfuegos.

La campaña de Adrián estará contaminada por la sombra de Rodrigo y por la política de exclusión de Paco Cienfuegos. El PRI medinista, de la mano de Alejandro “(H)Alitosis” Moreno, huele mal, carece de dientes o los tiene con caries. Adrián llega a la candidatura con una derrota anticipada, es decir, no pudo ser el candidato de una coalición partidista, peor aún, lo usaron como plato de segunda mesa, ofrecieron su cabeza en la negociación con el PAN. Adrián ni siquiera pudo ganar Monterrey en el 2018 en las urnas, lo hizo a través de la corrupción de los tribunales.

A De la Garza también lo acompaña el descalabro medinista de Ivonne Álvarez en contra de Jaime Rodríguez Calderón. Si siendo gobernador Rodrigo Medina no pudo darle la sucesión a Álvarez, nada indica que, ya sin el poder Ejecutivo, los medinistas puedan llevar a la gubernatura a Adrián.

Adrián de la Garza se engaña al promover en redes sociales una unidad que no existe. “JUNTXS por Nuevo León”. “Siempre en equipo”. Dos slogans que, más que afirmar, desnudan sus carencias. El PRI medinista apostó a la exclusión, a la división, al ninguneo. Ahora tratan de imponer una percepción que la realidad desmiente cada día.

Los medinistas, como hace seis años (siempre caen en los mismos errores), desunieron al PRI y ahora tendrán que pagar las consecuencias. Personajes con enorme influencia en el priismo, y con capacidad de mover las estructuras desde ahora hasta el Día D, podrían estar a favor de la campaña de Clara Luz Flores Carrales en un PRIMOR de facto.

El pacto de que Adrián sea el gobernador e Ildelfonso Guajardo el vicegobernador, es una boutade: no se puede repartir lo que no se conseguirá. No sé cuál sea la tirada de Ildefonso, pero ahora que legitima a los medinistas, perdió el apoyo de sus simpatizantes cercanos y lejanos. Los políticos que lo arropaban ahora saben que trabajar para él es trabajar para Rodrigo y Paco. Estos políticos dejarán solos a Adrián y a Ildefonso.

Rodrigo y Paco no quieren la gubernatura para Adrián, saben desde ahora que no les alcanza, quieren, eso sí, la alcaldía de Monterrey para Cienfuegos, por eso compraron a TV Azteca y a El Horizonte para golpear a Luis Donaldo Colosio. Paco y Rodrigo mandaron al matadero electoral a Adrián de la Garza… y no les importa.