Por Obed Campos

Unos gemelos, así como Nibs, Curly, Slightly y Tootles, es el grupo que componen los Niños Perdidos, en la obra Peter Pan, del escocés J. M. Barrie. Sí, me refiero a Peter Pan al que conocemos gracias a Walt Disney, una suerte de duende volador, en mayas verdes y orejas puntiagudas que se la pasa peleando, espadín en mano, con el Capitán Garfio.

Este grupo de niños son huérfanos o abandonados y rescatados por Peter Pan y el hada Campanita… Pero al menos ellos están localizados en el País de Nunca Jamás, y viéndolo bien, son poquitos, en comparación con los 20 mil niños que trae perdidos la Secretaría de Educación de Nuevo León que encabeza la coahuilense María de los Ángeles Errisúriz Alarcón.

Y es que resulta que, los planes para enfrentar la emergencia sanitaria, que incluyeron educación a distancia mediante programas de TV e Internet, salieron con cuentas mochas y traen perdidos a 20 mil alumnos, cuyos padres no los han reportado con sus maestros en los últimos meses.

Las autoridades de Nuevo León esperan que pasando la emergencia (a ver cuando) los niños regresen a clases presenciales… Y justifican que probablemente no tengan los medios para estar en contacto con el profesorado. Llámese a esos “medios” como teléfono celular o acceso a Internet.

Y aquí cabe esta pregunta: la gente de la Secretaría de Educación no tiene el tiempo o los recursos o las ganas de visitar las casas de esos niños al menos para saber que están bien.

Para no ir muy lejos, aquí en el vecino estado de Texas si un niño se ausenta sin justificación de su escuela, va la policía a tocar la puerta del domicilio señalado para saber qué pasó.

Pero si la maestra Errisúriz Alarcón no sabe donde quedaron sus alumnos… pues tampoco ha de saber con cuantas tortillas llena.

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