Por Eloy Garza González

La ilusión de la vacuna trae aparejada algunos riesgos. El principal: creer que ya la libramos nada más con inyectarnos. La cuesta es más pronunciada de lo que parece. El Covid-19 no se irá así tan fácil. Quedan lágrimas por llorar, sudores por transpirar y trabajo por realizar (el trabajo todo lo vence, dicen por ahí).

Y digo que la vacuna Pfizer no lo es todo (aunque hay que ponérsela cuando a uno le toque) por tres salvedades. 1.- Porque no se sabe si el vacunado de plano ya no puede contagiar. 2.- Porque la vacuna es a dos vueltas, y en ese inter, puedes contagiarte si te descuidas. 3.- Porque no sabemos cuánto le durará al vacunado la inmunidad al virus.

Explicó la primera salvedad: Porque no se sabe si el vacunado ya no puede contagiar. Con la vacuna se frena la replicación del virus en nuestro organismo, pero faltan estudios para saber si la vacuna combate al Covid-19 desde la nasofaringe (es decir, si actúa inmediatamente desde la nariz). Y es que si el proceso para entrenar las defensas del organismo es tardado, el vacunado no dejará de ser (al menos en un primer momento), un potencial agente de contagio.

Segunda salvedad: porque la vacuna es a dos vueltas y en ese inter puedes contagiarte si te descuidas. La vacuna Pfizer requiere doble dosis. Las demás que se aprueben a lo mejor no, pero por lo pronto, esta sí. Entre el primero y el segundo pinchazo, transcurren 21 días. No se puede saltar este protocolo. En esos 21 días, si el vacunado “a medias” sale a la calle o baila en una fiesta masiva (como el rave que organizaron en Santiago, Nuevo León), se contagiará igual que un no vacunado. Sus probabilidades de no contagiarse son tan altas como antes de ponerse esa primera dosis. No hay vuelta de hoja.

Tercera salvedad: no se sabemos cuánto le durará al vacunado la inmunidad al virus. La vacuna inyecta 30 millonésimas de gramo de tozinamerán, una molécula con información genérica del Covid-19, que entrena las defensas del organismo. ¿Ese entrenamiento sirve para seis meses o para un año? No lo sabemos. Ningún estudio hasta la fecha dice algo al respecto. Faltan datos. Y falta práctica. Yo no soy experto en Covid-19, como hace poco se burló de mi un fulano. Simplemente leo al respecto todo lo que me cae a las manos, en páginas acreditadas, y divulgo lo que leo. Así se forma la opinión pública consciente e informada, no con chismes, ni con rumores escandalosos o fake news. Cada quién sabe qué hacer con su salud. Eso sí: mi libertad personal no implica poner en riesgo la salud de los demás. Y por supuesto, tampoco implica acabar de tajo con la industria, el comercio y las formas de subsistencia humana, como pretenden algunos políticos. Ese es el debate público que tenemos pendiente