Por Félix Cortés Camarillo

Cuando el presidente López lo dictaminó, la nomenklatura de Morena se deshizo de Porfirio Muñoz Ledo y puso al frente de su organismo directivo a Mario Delgado.

Uno de sus primeros movimientos estratégicos, dictados por López Obrador, fue la integración de las brigadas promotoras del voto para este año, que recibieron entonces el nombre de Comités de Defensa de la 4T. No mostró el bisoño dirigente mucha creatividad en aquel entonces: en septiembre de 1960, antes de que la palabra socialismo apareciera en los discursos de Fidel Castro, Raúl su hermano, y Ernesto Guevara inventaron en Cuba una red de espionaje urbano llamado Comités de Defensa de la Revolución.

Organizados en células mínimas, cada una cubría una manzana de la capital. Sus integrantes conocían a sus vecinos, hablaban con ellos y descubrían -y delataban- toda expresión de pensamientos divergentes de los del Caballo, Fidel. Los comités de manzana se supeditaban a los de barrio, los de municipio, y así en adelante. De la delación de los Comités al paredón solía haber pocos pasos.

El presidente López sabe muy bien que la pandemia que nos tiene jodidos, es su personal Waterloo en el proyecto ambicioso de poder. Por eso, la apuesta política de López Obrador es la vacuna, o las vacunas, derramadas con abundancia y eficiencia en todo el territorio nacional antes de las elecciones de junio. De la mano y obedeciendo la voz de estos comités de defensa de la 4T, revividos.

El presidente López fue más lejos por un nombre para estas nuevas brigadas, ahora de promoción del voto. Se llaman “Servidores de la Nación”. La humildad de José María Morelos le hizo desdeñar cualquier título correspondiente a su liderazgo en la lucha de Independencia, y se quiso hacer llamar siervo de la Nación. Así se llaman, a partir de ya, los integrantes principales de las brigadas de vacunación contra el Covid 19.

Las 879 brigadas que desde ayer supuestamente andan repartiendo vacunas por doquier en el país, se integran por un médico y un enfermero, cuatro militares, y seis representantes del presidente López: dos “voluntarios”, un promotor de las becas Benito Juárez, un promotor de “sembrando vida” o de Bienestar, dos servidores de la Nación y un coordinador que, casualmente, es de los servidores de la Nación. Una docena justa.

Alguien me preguntó ayer, ¿qué hacen en la vacunación los servidores de la Nación? Nada más sencillo, según anunció Mario Delgado en su investidura: serán promotores del voto. Se encargarán de recordarnos a todos los vacunados que ese beneficio que por ley es nuestro, lo estamos recibiendo por la magnánima disposición del señor Presidente. De la misma forma como recibimos becas, apoyos, créditos u otras limosnas del Poder Ejecutivo. Que no se nos olvide a la hora de votar quién nos mando este frijol con gorgojos. No cabe duda de que estos servidores de la Nación están haciendo un gran servicio a la vida de los mexicanos.

PREGUNTA para la mañanera, porque no me dejan entrar sin tapabocas: Señor Presidente, ¿se recuerda usted que el problema laboral de Notimex sigue pendiente? Los trabajadores a los que se adeuda remuneraciones ni siquiera tienen en la Ciudad de México un restaurante para tener esperanzas a partir del lunes. ‎

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