Por Carlos Chavarría

Después de revisar  el expediente de la FGR sobre el caso del Gral. Cienfuegos, queda claro que su investigación se dedicó a desmantelar las aseveraciones  acusatorias recibidas desde el Departamento de Justicia  los EEUU como delitos cometidos por el ex secretario de la Defensa. Pareciera que la FGR actuó, en este caso, como abogado defensor, pero no se realizó una pesquisa adicional al expediente recibido.

Las grabaciones telefónicas recabadas en los EEUU por los supuestos protegidos del general, hablan de un hombre güero y bajito, de un teléfono Blackberry usado por el general, de entregas  de dinero, resultando que ni es bajito o güero, nunca ha tenido Blackberry y el señor no tiene manejos raros en sus finanzas o patrimonio personales.

A partir de las conclusiones de la FGR deciden el inejercicio de la acción penal y asunto terminado. Por supuesto que le dejan el problemón al DOJ de los EEUU salir del atolladero de haber entregado al gobierno de México una denuncia sin fundamentos y ahí si el asunto no esta para nada terminado.

Todo lo que se pueda decir del caso del Gral. Cienfuegos será especulativo porque para los norteamericanos es materia común, cuando se deciden a actuar, usar declaraciones de malandros protegidos, intervenciones telefónicas, fotos y cuanta circunstancia convenga en el momento.

Tampoco es nuevo que hagan tareas policiacas extraterritoriales en México o en cualquier lugar que ellos consideren que amenaza a sus ciudadanos o intereses. Así es su política de seguridad nacional y no la van a cambiar [Página 11: https://www.whitehouse.gov/wp-content/uploads/2017/12/NSS-Final-12-18-2017-0905.pdf?mod=article_inline].

Para los norteamericanos existen Estados que son un santuario para el crimen organizado y es fácil colegir el gran problema que significa probarles, después de este delicado asunto del general, que México sí lucha efectivamente contra el narcotráfico, si no lo conseguimos ellos asumirán que no somos sus aliados y eso abre para ellos otros modos de acción extraterritorial.

Lo cierto es que en el tema de las drogas ya hace falta un cambio de paradigma. La lucha contra las drogas que desató Nixon y que obligó a firmar a todos los países miembros de la ONU, incluido  México por supuesto, ni  ha reducido el consumo, como tampoco ha servido para salvaguardar su seguridad y la del mundo, que fueron los motivos que le dieron origen. Los EEUU tienen cada vez más adictos y nosotros tenemos cada vez más muertos y más violencia.

Todas las administraciones que le siguieron a Nixon han pateado el bote más delante, dedicándose a capturar con cierta periodicidad algunos capos del narco y firmar convenios con los países productores para obligarlos aún más, pero eso a luces vistas no ha servido para nada.

El caso Cienfuegos y el tratamiento que le está dando nuestro gobierno  obligará a sentarse y tratar juntos de limpiar la podredumbre y miserias humanas asociadas  con los estupefacientes, allá y por acá también. Ya es tiempo.