Por Francisco Tijerina Elguezabal

“El éxito no se logra sólo con cualidades especiales. Es sobre todo un trabajo de constancia, de método y de organización.” J.P. Sergent

Definitivamente, no existe un manual para manejar la pandemia que puedas ir a comprar a Gandhi o pedir por Amazon, todo es nuevo, todo es diferente.

Y más aún cuando al desconocimiento le agregas dos ingredientes de sumo peligro: miedo, como el que siente la mayoría de la población al ver la manera en que el virus está infectando a todos y matando a muchísimas personas y, tristemente, criterios políticos entre los dos bandos que dividen al país.

Junto con resolver la capacidad hospitalaria, dotar de suficientes insumos al personal de salud e impulsar la producción de oxígeno médico para atender el desabasto en el país, la prioridad debería estar centrada en conseguir y aplicar las vacunas.

Y el plan parecía estar muy bien cuando anunciaron que en primera instancia se aplicarían al personal médico de primera línea, después al Ejército y policías y el primer grupo poblacional sería el de los adultos mayores de 60 años.

Sin embargo y como aquí anticipamos desde mucho antes de que llegaran las dichosas vacunas a nuestro país, no faltó el papanatas que se quiso pasar de listo y mover influencias para que lo vacunaran primero y, claro, viviendo los tiempos que vivimos, el asunto se supo de inmediato y se armó la rebambaramba.

Después, cuando aún no se ha concluido con doctores, enfermeras, camilleros, personal de laboratorio y de apoyo, resulta que se van a crear brigadas de 14 personas para aplicar las vacunas, desechando el ya probado y funcional esquema de los sistemas estatales de vacunación y para ello cambiaron los planes, pues hay que vacunar primero a los Servidores de la Nación. Obvio los opositores pegan de gritos, pero lo más importante es que la población se queda pensando.

Y como la producción depende de entidades extranjeras y se está en una lucha contra reloj en todo el mundo, pues Pfizer cambió los tiempos de entrega y aquí habrá que hacer modificaciones al programa y eso hace que el pueblo piense mucho más.

Suficiente tenemos con un especialista en cada mexicano que por un lado te dice que el dióxido de cloro es la solución mientras otro te afirma que el té de durazno es la octava maravilla, como para dudar de lo único que nos queda con certeza: la vacuna.

Sería idóneo que en el gobierno se reorganizaran y reestructuraran las líneas de comunicación para aclarar los temas a fin de brindar certidumbre, pero sobre todo tranquilidad, a la sociedad, convenciéndoles de que lo más importante por ahora es permanecer aislados y esperar su turno para que les apliquen su vacuna.

ftijerin@rtvnews.com