Por Carlos Chavarría

Será todo un caso averiguar las razones que rondan en la mente de López-Gatell y los demás responsables de la coordinación de los trabajos contra la pandemia para manejarse con tantas vaguedades  y medias verdades.

Al final la verdad siempre sale a relucir y la verdad es que la estrategia central que impusieron de buscar la inmunidad de rebaño en una población con tan poca autodisciplina, con tantas necesidades económicas, y usando una  comunicación muy deficiente, para el estado actual de cosas simplemente ya no funciona.

El Dr. López-Gatell tuvo que reconocer que tienen que “hacer un alto” para revisar la estrategia, no es poca cosa para un individuo tan obcecado. Las presiones surgen al saberse que México; como la mayoría de los países, no tiene acceso en el corto plazo al abasto suficiente de vacunas, exceptuando el contrato que la Fundación Slim hizo con la farmaceútica Astra Zeneca por el orden de 77 millones de dosis, suficientes para 38 millones de personas menores de 64 años y que empezará a recibirse, sin publicar plazo, como se desprende del portal de dicha empresa [https://www.astrazeneca.mx].

México suspendió las compras de la vacuna Pfizer para ayudar a los países más pobres y se reanudará la entrega de esta compañía a nuestro país por 5 millones de dosis allá por el mes de marzo [https://www.voanews.com/covid-19-pandemic/mexico-temporarily-suspends-pfizer-vaccine-purchases-help-supply-doses-poor], que provendrán del proyecto COVAX de la ONU.

El gobierno de México no estableció otro compromiso con Pfizer que las 5 millones de dosis antes mencionadas y nada más se revela en el portal de dicha empresa a diferencia de los EEUU que ya tienen trabajando hasta plantas auxiliares a la de Bélgica para aumentar el flujo de lass vacunas a ese país.

 [https://www.pfizer.com/news/hot-topics/covid_19_vaccine_u_s_distribution_fact_sheet].

Respecto a la vacuna rusa, Sputnik, en efecto, aún no han entrado a los estudios de Fase III [https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(20)31866-3/fulltext], sin embargo algunos países ya aprobaron su uso de emergencia entre los que no está México, en el portal del fondo que opera el mercadeo de la vacuna se mencionan las naciones que ya la compraron [https://sputnikvaccine.com/esp/faq/].

Al respecto de la vacuna producida por la compañía Moderna, igual de efectiva o riesgosa que las demás opciones, México ni siquiera ha autorizado su uso de emergencia, así que no esta en el proceso de surtimiento. [https://investors.modernatx.com/news-releases/news-release-details/moderna-provides-covid-19-vaccine-supply-update].

Como están las cosas, después de revisar la información prevaleciente se puede concluir que será hasta el 2022 cuando se podría realizar un programa de vacunación anti COVID-19 en México que cubra a la mayor parte de la población.

No solo hace falta un alto en el camino, se requiere un golpe de timón completo para enfrentar el deterioro en los indicadores al respecto de la pandemia en nuestro país, empezando por manejarnos con la verdad.

Debe iniciarse un proceso de pruebas masivas para detectar a los asintomáticos, asegurar su aislamiento. Endurecer las sanciones por violación de las cuarentenas que se determinen, las restricciones de operación a nuestra vida económica y el uso de cubrebocas apropiados.

Poner a trabajar de inmediato las herramientas de información desagregada, suficientes para que se presente a la población en toda su magnitud las condiciones reales de su microzona geográfica en relación al COVID y los riesgos implícitos.

La extrema politización  que padecemos ha sido un enorme obstáculo para avanzar en la lucha contra la pandemia. La próxima contienda electoral agudizará ese fenómeno.

La simbiosis negativa entre pandemia y campaña electoral solo puede evitarse blindando  los trabajos de salud, por medio de la descentralización real de las decisiones pandémicas con un consejo de salubridad ampliado y más activo, con la participación de todos los expertos con la imagen pública, peso científico e intelectual, y solvencia moral suficientes para acallar las voces patibularias y oficiosas que pretenderán sacarle ventaja electoral a la crisis que vivimos, incluido al propio Ejecutivo federal.

Las palabras claves para vencer a la pandemia son colaboración, participación desinteresada y transparencia comunicacional. No hay medallas para nadie sino para la sociedad entera que, al final, si fracasamos, somos los que cargaremos con el costo, el luto y el dolor.